lunes, 26 de septiembre de 2011

"En Valencia la prensa tiene un papel determinante y muy posicionado"

VALENCIA. Se considera un hombre de radio aunque se lo pasó muy bien dirigiendo Localia en Sevilla y siendo consejero del diario Correo de Andalucía. José Carlos Herreros se acaba de estrenar como nuevo director de la cadena Ser en Valencia, y tiene muy claro que el futuro del negocio de la comunicación implica al oyente por lo que hay que potenciar la información multimedia. "El usuario ya no lee sólo el periódico; sino que escucha la radio, ve la televisión por Internet y ve y escucha lo que quiere, cuando quiere". Estudió Derecho en Salamanca, pero nunca ejerció. Se considera un "manazas" y piensa que es intrusismo laboral intentar cambiar. Tiene tres hijos que se han quedado estudiando en Madrid, mientras su mujer y él disfrutan de un nuevo periodo dulce a la luna de Valencia.
-¿Si estudió Derecho por qué acabó en la radio?
-Empecé colaborando en Antena 3 de Salamanca por mi amistad con el director asumiendo tareas de gestión y poco tiempo después fui director.
-¿Qué hizo con la abogacía?
-Quedó aparcada porque apenas llevaba tiempo ejerciéndola.
-Le vendrá bien para entender por ejemplo ¿dónde acabará el proceso de concentración de las televisiones en España?
-Como queda poco para concentrar no tardará en acabar. Lo único que queda es una revisión profunda del espectro televisivo de las televisiones públicas. Para mí la concentración de las privadas ya está hecha. Quedarán dos grandes grupos porque la economía no podrá mantener más. No hay dinero para mantener más segmentaciones.
-¿Y tanta concentración beneficiará a la información?
-La información en televisión no está muy segmentada, aún es bastante partidista. Existen programas sociales desvelando noticias, pero el periodismo de investigación ha quedado restringido a la prensa, radio o Internet a través de los blog. Como director sé que cada información que emitimos se contrasta y se mire con lupa antes de llegar a la audiencia.
-¿Desde que empezó hazta ahora ha llovido mucho?
-Sobre todo en velocidad y soportes de información. Hemos ganado inmediatez y llegamos a todas partes cuando ocurre la noticia. Por otro lado la sociedad de hoy es diferente. Prefieren más noticias, más imágenes, más voces, en lugar de ahondar en una sola información.
-¿Cómo periodista sigue en pie de guerra?
-No hay otra.
-¿Tiene muchas batallitas que contar?
-Algunas. Trabajamos muy duro informando sobre la guerra del lino en Andalucía, destapando un asunto de la autoridad portuaria en Cádiz, contando la fusión de las cajas de ahorro... Un director está en la gestión y en la información.
-Ya que acaba de llegar hace poco a Valencia ¿qué le parece la idiosincrasia informativa valenciana?
-Aquí la prensa tiene un papel determinante y está muy posicionada. La televisión, por el contrario, está más sesgada. Por ejemplo, quiero entender que es algo del pasado y no se volverá a reproducir, pero me cuesta entender que un medio, como la televisión autonómica, no dé, por ejemplo, la noticia de la dimisión de un presidente de Generalitat.
-¿Cree que los tiempos que se avecinan son tan complicados como para prever más ERE en la Ser?
-Los tiempos son muy malos. En su día se tomaron medidas con el fin de afrontar estos tiempos, pero el problema es que no sabemos adónde va a llegar esta situación. Hace veinte días pensábamos que España e Italia habían superado la recesión, pero el problema sigue siendo que no sabemos dónde vamos.
-Hace unos años se pusieron de moda los proyectos multimedia, ¿qué vida les espera? ¿cree que siguen de moda?
-Siguen de moda, sin duda, y más con Internet que te permite difundir más deprisa la información incluyendo más soportes. Nosotros vivimos del negocio de la comunicación, no hacemos negocio con la comunicación. Los que han intentado hacer esto último se han encontrado en un momento dado sin ingresos y han tenido que cerrar. Más que de soportes hablo de información multimedia, que sí es necesaria y las redacciones tienen que prepararse para ello. El usuario ya no lee sólo el periódico; sino que escucha la radio, ve la televisión por Internet y ve y escucha lo que quiere cuando quiere.
-¿Cree que los nuevos métodos de consumo informativo aún especializarán más a los medios?
-No lo sé, sí que en los últimos diez años hemos cambiado radicalmente nuestros hábitos. Solo basta pensar cuántas veces usábamos el móvil hace diez año y cuántas veces lo usamos ahora.
-Por cierto ¿es buen momento para comprar acciones de Prisa en bolsa?
-Hoy sí porque están a 0,87. Mañana no lo sé.
-Démosle al balón. ¿La radio podrá soportar el canon tan alto que impone el fútbol para retransmitir partidos?
-Se resolverá pronto. Como hay hambre la gente ve un duro y se tira al cuello. La radio no tiene nada que ver con la televisión. Es verdad que sin nosotros el fútbol no sería lo que es. Llevamos 80 años generando creatividades en cada partido de fútbol. Creatividades que son nuestras por lo que es ilógico pagar por algo que hacemos nosotros. También creo que hay mar de fondo e intereses ocultos, por lo que rechazamos la pretensión de la Liga de Fútbol Profesional de cobrar por retransmitir los partidos de fútbol.
-¿La fuga de periodistas es un hecho inevitable actualmente?
-Parece ser. Es cierto que antes el periodista nacía en un medio y allí se jubilaba. Ya no es lo mismo, igual que las empresas han dejado de ser entornos familiares. Hoy el buen periodista lo es independientemente del medio y el soporte elegido.
-¿Cómo se informa por radio, prensa o televisión?
-Por el pinganillo del móvil, pero escuchando todas las radios, no sólo Radio Valencia. Soy un enamorado de la radio desde mucho antes de trabajar en ella.
-¿Una noticia es más atractiva cuanto más dura es?
-La noticia es noticia per se, aunque hay maneras de contarla y dependerá de la línea editorial de los medios. La dimisión de un presidente, la quiebra de un banco, el hundimiento de un petrolero, Gurtel... son noticias, pero es cierto que según la responsabilidad del medio pueden ser interpretadas.
-¿Cree que ser periodista en los tiempos que corren es morir en el intento?
-Está difícil. Antes se decía que el periodista tenía que ser de raza, ahora tienen que ser una mezcla a prueba de todo. Aunque sin duda no está mal morir en el intento, si eres curioso, sabes contar lo que ocurre a tu alrededor y buscas la objetividad. Es una profesión que vale la pena.
-¿Qué noticia espera no tener que contar nunca?
-Una involución política en cualquier país.
-¿Se necesita hacer muchos cursos para ser director de una emisora de radio?
-Hay profesiones que requieren una constante puesta a punto. Además considero que para estar en un puesto de responsabilidad hay que tener sentido común y ser responsable. Así que conviene reciclarse constantemente.
-¿Después de tantos años dirigiendo medios cuánto de periodista queda en usted?
-No dejas nunca de estar evaluándote como periodista. Dirigir un medio implica conocerlo a fondo y participar en él.
-¿La actualidad puede hacerle perder un día de celebración?
-Uno y mil. Ha pasado y sigue pasando. En el periodismo no puedes tener horas, ni agenda, ni planes.
-¿Cómo puede contribuir un medio de comunicación a la salida de la crisis?
-Motivando, generando confianza y transmitiendo los aspectos positivos de la situación. Es verdad que es la crisis más dura que hemos conocido, pero sé que aunque tardaremos en salir nos hemos puesto ya las zapatillas para correr.
-¿Cómo desconecta cuando puede?
-En la radio es difícil desconectar y para hacerlo salgo con amigos que no tienen nada que ver con los medios.
-Serán amigos nuevos porque lleva poco tiempo aquí...
-Es evidente, los estoy conociendo ahora. Pero me gusta salir con amigos de otros sectores. También practico deporte. Un poco de todo sin ser profesional de ninguno. Me gusta el tenis, pádel, el golf, natación... y andar.
-¿Su mejor momento?
-El desayuno de los fines de semana leyendo la prensa y escuchando la radio.
-¿Cómo llevan el traslado sus hijos?
-Bueno, siguen en Madrid acabando sus estudios universitarios.
-O sea ¿que su mujer y usted están de luna de miel?
-Exacto, estamos a la luna de Valencia, nunca mejor dicho.

martes, 13 de septiembre de 2011

"No entiendo porqué los valencianos no beben vinos valencianos"

VALENCIA. Su vida transcurrió entre la moda y el vino, aunque finalmente ganó la tradición familiar bodeguera y se especializó en un mundo conocido. Su primera cata fue a los nueve años. Estudió económicas. Estuvo a punto de ser jugador profesional de baloncesto en la liga norteamericana, pero todo quedó en posibilidad. Hoy practica el sueño con amigos en ligas solidarias. Diego Talavera, (San Sebastián, 1972) director general de Bodegas Murviedro, tiene una dilatada experiencia en el sector y buenos resultados. El pasado año facturaron 18 millones de euros con un incremento del 5% anual en los últimos cinco ejercicios.

-¿De casta le viene al galgo?

-En cierto modo. Mi madre es francesa y su familia tenía una bodega en Burdeos donde pasábamos los veranos. Mi padre fue directivo de Bodegas & Bebidas que hoy forma parte de Pernod Ricard, una de las mayores empresas del mundo en este sector.
-Sin embargo, coqueteó con la moda, ¿por qué?
-Estudié Económicas, pero tenía una novia que trabajaba en la moda y quise conocer el sector más de cerca.

-¿Y?
-No me gustó. Era todo muy surrealista. Viajabas a todas horas buscando materiales de alta costura, pero faltaba orden y estructura. Además estaba lleno de zancadillas y falsedad.

-¿De niño le educaron el paladar con frascos de sutiles aromas encerrados en cajas de madera?
-¿Lo dice por la película? Bueno es una visión romántica, pero también una manera de educar la nariz. De todos modos la única manera que conozco para saber de vinos es no parar de probarlos. No me gusta la gente que sienta cátedra en materia de vinos. Creo que, como los perfumes, es una cuestión de gustos.

-¿Y siempre ha sido fiel?
-¡Que va! De joven me gustaba el baloncesto y jugué en el mundo profesional con un equipo de primera división en Montpellier. Me dieron una beca, me fui a estudiar a EE UU, pero una lesión truncó mi carrera como pivot. Aún así seguí formándome en América.

-¿Cuesta mucho ser querido y apreciado en la propia tierra?
-Sí. En España tenemos la mala costumbre de criticar demasiado lo nuestro y valorar en exceso lo que hacen otros y en Valencia está máxima se potencia. Por ejemplo, los valencianos no beben vino valenciano. Creen que es malo y solo beben marcas. Desde hace poco, algunos restauradores están apostando por lo autóctono, pero es un movimiento muy tímido.

-¿Esto pasa en otras provincias?
-Pues no. En Valdepeñas solo beben sus caldos, lo mismo en Jumilla, en Galicia o en Cataluña. En Valencia, donde tenemos grandes bodegas y buenísimos vinos, pasamos de todo.

-¿Qué convierte a un vino en bebida de dioses?
-Aquello que te hace disfrutar, te relaja, te socializa y te permite pasarlo bien puede considerarse un manjar de dioses. Y el vino que lo consigue es el mejor.

-Hace poco leí unas declaraciones suyas donde afirmaba que se vendía más vino en Ruzafa que en todo el mercado asiático, ¿tan borrachos somos?
-Eso no es así. El problema es que en el mercado asiático se vende muy poco.

-Y curiosamente no bebemos vinos valencianos...
-Exactamente, vendemos riojas, Rueda en blanco, tintos, pero pocos vinos valencianos. Las catas ciegas que se hacen para comparar vinos se utilizan más para poner notas a nivel profesional. Además los especialistas no se quieren arriesgar porque se pueden equivocar y valorar un vino que se supone que es de nivel bajo con una alta puntuación.

-¿El vino a granel es tan bueno como el embotellado?
-Valencia y La Mancha eran las zonas por excelencia de fabricación del vino a granel y además desde el puerto de Valencia salían grandes producciones. El mundo del granel se está acabando porque la gente empezó a consumir vino embotellado y marcas.

-¿Y porque es más cabezón?
-No. En el vino a granel puede haber el mismo vino que hay en el embotellado. Muchas veces es el mismo. Lo que pueden tener es más alcohol. Antiguamente la gente bebía el vino con mayor grado de alcohol. En la zona de Utiel Requena se bebían vinos de 14 y 15 grados y en granel a 16 grados. Hoy se piden vinos más suaves y equilibrados.

-¿Quién bebe más, el hombre o la mujer?
-El hombre y la diferencia es elevada. Más o menos un 70% frente a un 30% femenino. Antes la diferencia era mayor. Se bebía a todas horas, en el almuerzo, merienda, aperitivo... De hecho el consumo ha bajado a la mitad respecto a hace veinte años.

-¿Se bebía mucho?
-Casi una botella al día. Estuve en una bodega en la que por convenio colectivo se autorizaba a los trabajadores a coger una botella cada mediodía, pero no la podían sacar de las instalaciones. Es decir que se la tenían que beber en el trabajo. Era surrealista. Imagino que lo prohibieron. Antes beber en el trabajo no era falta grave.

-Y si se bebe menos ¿por qué surgen tantas bodegas?
-Y desaparecen muchas, pero la gente no lo sabe. En los 90 cualquiera que tuviera cuatro perras invertía en una bodega. Muchos famosos invirtieron y hoy en día creo que el único que queda es el Marqués de Griñon. Los grandes vinos caros como Ribera del Duero, Priorat o Rioja, ahora mismo venden cero. Hoy en día se consumen vinos entre 10 y 20 euros y se buscan marcas conocidas.

-Con una facturación de 18 millones de euros ¿cómo pueden hablar de crisis?
-Nosotros no podemos quejarnos porque el 96% de nuestro negocio lo hacemos fuera de España y es lo que nos permite crecer. Siempre hemos sido una bodega orientada al exterior y esto en crisis nos ha beneficiado en los mercados externos. Si en época de bonanza se apostaba más por borgoñas y otros caldos, ahora prueban los españoles, no los ven tan malos y les encanta el precio.

-¿Los vinos ecológicos son más sanos?
-No. El vino para el consumo tiene que procesarse con elementos sanitariamente correctos que eviten posteriores enfermedades. Los vinos ecológicos no llevan estos tratamientos. O sea, que además de más caros son menos seguros. Creo en la tecnología. Si una vendimia viene húmeda o con enfermedades, toda la uva procesada estará enferma. De todos modos en cuestión de vinos siempre hay modas. Lo últimos son los vinos biodinámicos.

-¿Qué son?
-Vinos que se rigen por los ciclos de la luna. Son muy típicos en Francia. Es la vuelta a lo que se hacía en el siglo XVIII y XIX. Saben a vino, pero te cuestan una pasta...

-Ser una empresa ubicada en Valencia de padres suizos, ¿también es un seguro anti crisis?
-Sí. Las empresas suizas están muy saneadas y controlan mucho cualquier negocio. Son gente que trabaja a largo plazo. Miran la compañía con una perspectiva de 30 años, qué seremos, dónde estaremos... En Valencia, por el contrario, se trabaja pensando cuánto ganamos hoy y ya veremos en un futuro próximo. Por eso cada año no se obtienen fortunas de beneficio sino que se reinvierten para mejorar y dar mejores servicios. Así, desde que empezó la crisis estamos incrementando cada año la plantilla un 10%.

-¿Por qué las bodegas fomentan al enoturismo y las causas solidarias?
-El enoturismo es muy divertido y una manera de dar a conocer parajes singulares, productos de la tierra y los vinos de una zona. En torno al enoturismo se pueden conocer bodegas que además son joyas arquitectónicas. A nosotros nos viene mucha gente procedentes de cruceros y de fuera de España.
-¿Y el tema de las causas solidarias?
-La matriarca de la matriz suiza, la señora Shenk, perteneciente a una familia que solo está vinculada al vino, impulsa numerosas causas solidarias y nosotros nos vinculamos en ellas. Es una manera de interactuar con otras firmas, familias y ayudar. Nos vinculamos con causas que puedan afectar a gente que conocemos. Este año ha sido el Alzheimer, el que viene el cáncer de mama...

-Ya que es un experto en vinos ¿qué vino recomendaría probar al presidente de la Generalitat?
-Un reserva valenciano clásico de uva bobal y algún moscatel seco valenciano para acompañar el pescado.

-¿Y para el líder de la oposición?
-Un vino fresco más expresivo. Un vino de autor con menos madera.

-¿Con qué vino celebra un momento especial?
-Con cava valenciano. Y si hay comida, el vino lo elijo en función del menú.

-¿Qué vino de la competencia le despierta el paladar?
-En el mundo hay más de 90.000 bodegas, así que hay miles de vinos que me resultan atractivos. Me encantan los vinos blancos de Nueva Zelanda, los del Loira, los tintos de la borgoña... No me gustan los vinos fuertes de alcohol y los que tienen la fruta y la madera poco equilibrada.

-¿Con qué bebida se ha emborrachado?
-Con cerveza.

-¿Con tanto vino, dónde queda el deporte?
-En cualquier momento. Soy handicap 15 en el golf, juego al paddel, me encanta el esquí... todo lo que sea moverse y hacer ejercicio me parece fundamental.

-¿De qué es también fanático?
-De la gastronomía. Cocino muy bien y no dejo que nadie entre en mi cocina. En San Sebastián me acostumbré a que los productos fueran frescos. De hecho, en casa de mis padres no teníamos congelador. Y hoy en día aún siguen comprando los productos cada día.

-¡Qué estrés!
-Yo lo sigo intentando sobre todo si se trata de pescado. En ese caso lo compro antes de cocinarlo.

-Sugiérame un menú que usted prepare...
-Gazpacho de sandía con gambas, rape con emulsión de pimiento de piquillo y bacon acompañado de verduras salteadas. De postre naranja en tres texturas con menta.

-Ponga la fecha y llevo un par de amigos. Por cierto ¿uva solo en navidades?
-De vez en cuando cae un racimo, pero no es habitual: acabo harto de uva cada vendimia.

martes, 23 de agosto de 2011

Los transgénicos nos permiten alimentar al planeta

"No hay ni una sola evidencia. Los productos ecológicos no son más sanos para la salud ni mejores para el medio ambiente" y se queda tan tranquilo. José Miguel Mulet (Denia, 1973) es profesor de químicas en el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas de la Universidad Politécnica y autor de "Los productos naturales ¡vaya timo!" con el que ha conseguido perder el miedo al universo verde, ponerlo a caldo y darse cuenta que en dicho sector no les va la autocrítica. Tiene una hija, es manitas desde que se casó y su película favorita es "El hombre tranquilo" de John Ford, pero recomienda "La delgada línea roja" y "Camino a la perdición", "ahora, si me lo pregunta la semana que viene le daré otras respuestas".
-¿Era consciente de la que se le avecinaba poniendo a caldo a los productos naturales?
-Es un libro donde se pueden encontrar respuestas científicas a esos productos que te venden como naturales y ecológicos.
-¡Vamos, que la inspiración le llegó tras consumirlos!
-No. Me llegó porque tuve que dar clases de alimentación en la Universidad. Al tener que ponerme al día y buscar información me quedé atónito: muchas cosas que afirmaban no era para tanto.

-A ver, ¿ponga un ejemplo?
-Que los productos ecológicos son más sanos y mejores para el medio ambiente. No hay ni una sola evidencia que apoye esto.

-¿No esperará muchas invitaciones de empresas ecológicas?
-De momento no. Lo que he descubierto es que el mundo verde es muy poco dado a la autocrítica. Quizá están muy mimados por los medios de comunicación y las administraciones.

-Y porque ¿se lo creen los consumidores?
-También. Ahora, algunos de los comentarios vertidos en mi blog han sido crueles, aunque con tantas faltas de ortografía que al final te das cuenta que no ofende quien quiere sino quien puede.

-¿Si son un timo por qué llevan tantos años en el mercado?
-La industria verde solo lleva funcionando 30 años aproximadamente. En alimentación un producto ecológico es el que ha superado el registro y una agencia certificadora oficial, pero privada le ha puesto el sello ecológico. ¿Paradojas? Si vas a EE UU coexisten cinco normativas diferentes. Si vas a Australia existen otras, en cada país hay diferentes normativas. Entonces te preguntas ¿por qué el criterio ecológico cambia de un país a otro?

-¿En Europa pasa lo mismo?
-La normativa europea es peor porque el único requisito que piden es que lo que apliques al cultivo sea natural.

-Y usted ¿se pone ciego de conservantes?
-Prefiero saber que un producto lo lleva y evitarme un botulismo que me deje clavado en el sitio. Además no hay que olvidar que los conservantes y aditivos autorizados pasan pruebas muy rigurosas.

-¿Es fan de los transgénicos?
-Siempre hemos buscado domesticar la naturaleza. Hemos logrado que las plantas cultivadas no se parezcan en nada a las silvestres. Los transgénicos nos permiten alimentar al planeta y alimentarlo mejor. Hoy es cuestión de poco tiempo que se comercialicen productos aptos para celiacos, diabéticos e incluso productos grasas para gente con colesterol. Renunciar al campo de posibilidades que ofrecen los transgénicos es estúpido. La mayor parte de la ropa que llevamos es transgénica, los billetes de euro están hecho con algodón transgénico, como las compresas, los detergentes con enzimas, el líquido para lentillas,...Es tonto permitirlo en todo menos en agricultura. Además también estamos haciendo el idiota.

-Vaya, tontos e idiotas ¡que colección!
-Sí porque en Europa lo estamos prohibiendo, pero en Asia y EE.UU lo están utilizando. Consecuencia. En Europa está prohibido sembrar algodón transgénico, pero no importarlo. Así toda la industria de algodón sevillana se está yendo al garete y los billetes se los llevan Australia y la India donde se vende más barato.

-¿Los intereses creados son inevitables?
-En cualquier asunto hay intereses creados. Yo trabajo en investigación básica con transgénicos y cuando hablo bien del tema, me insultan y preguntan socarronamente si trabajo para la empresa Monsanto.

-¿Dentro del mundo verde hay muchos timos encubiertos?
-Sí. Por ejemplo llamar a la medicina natural ya es raro porque la medicina es una ciencia humana.

-Que usan hierbas para curar...
-Sí, pero no es lo mismo tomarla en dosis equilibradas que ir al herbolario, ser atendido por un vendedor que ha hecho un cursillo y acabar tomando infusiones de plantas cuyos principios activos pueden ni estar. Es una medicación a ciegas. Luego se vende como natural lo que no lo es como: la homeopatía o la acupuntura.

-Oiga, ¿alguna lleva más de ocho siglos en el mercado?
-Sí, pero tendría que preguntarle a un médico chino cómo puede ser que la esperanza de vida en China sea peor que en Europa y cómo hasta 1945, cuando entró la medicina occidental, la esperanza de vida era de 40 años. En ocho siglos con las agujitas no han avanzado mucho.

-¿Entonces, según usted, para qué sirve?
-Si tienes un dolor crónico pinchar unas agujas despista al sistema nervioso central y se olvida del dolor.

-¿Se ha pinchado para probarlo?
-No. Hay estudios que compararon el efecto que produce que un médico chino te ponga las agujas y un personal al tuntún te las clave. El efecto era el mismo. A mí lo que me altera es cuando hablan de energías y chakras. Para empezar es imposible de medir, después parece que solo la ve aquel que te aplica la aguja y finalmente se ha comprobado que da igual donde pinche.

-Insisto, ¿por qué no lo prueba?
-Primero porque vale una pasta y luego porque cuando me empiezan a hablar de energía positiva y de chakra siento que me están tomando el pelo. La energía es la capacidad para realizar un trabajo y se mide en calorías o julios. Me pone muy nervioso que se empiecen a utilizar conceptos pseudo científicos sin ton ni son. Cuando les pregunto cómo miden la energía, me responden: por intuición. Me freno. Eso no es ciencia. Si la salud depende de la intuición de cada persona, malo.

-¿Toma hierbas para calmar los nervios?
-Por supuesto. Ahora, no se me ocurre curarme una dolencia con hierbecitas.

-¿Para adelgazar también es un timo lo natural?
-Sí. No hay dietas mágicas por mucho que Dunkan se empeñe en lo contrario. Para adelgazar lo único que hay que hacer es comer menos y hacer más ejercicio. Estamos diseñados para acumular energías. Durante miles de años era necesario para pasar los inviernos. Hoy no tenemos problemas de comida, pero nuestro cuerpo sigue diseñado igual y acumula.

-Tengo entendido que pertenece a la asociación "mundillo escéptico"
-Se llama ARP, Alternativa Racional a las Pseudociencias. Nació hace veinte años y surgió entre periodistas y científicos hartos del pensamiento mágico y con el fin de denunciar que todas esas creencias son supersticiones sin base real. Publicamos una revista, "El Escéptico" y son los responsables de la colección ¡Vaya timo!
-¿Después de escribir este libro ha mejorado su dieta alimenticia?
-No. Mi debilidad es la comida y si no fumo ni bebo por algo me tengo que perder. Además me gusta cocinar y lo hago bien.
-¿Qué le ha aportado esta experiencia?
-Perder el miedo. Si te fijas en el mundillo verde siempre te están asustando. Cualquier página de Greenpeace y similares meten miedo: nos estamos intoxicando, vamos a perder el planeta... Luego miras los datos y ves que no hay tanta gente que se haya muerto por lo denunciado. Me molesta que te asusten sin pruebas. Este libro está hecho para quitar el miedo.
-Y ya puestos qué opina de las limpiezas de colón, el botox... ¿entraría en la calificación de vaya timo?
-Hay una película que se llama el Balneario de Battle Creek que es la biografía de John Harvey Kellog , el inventor de los cereales y el primer apóstol de los productos ecológicos. Un iluminado que empezó a poner de moda las limpiezas de colón. La pregunta es si no te lo recomienda el médico, ¿es mejor para la salud?. Y el botox es una toxina que paraliza los músculos y que hay que ponérsela cada seis meses para mantener el efecto. Ahora cada uno hace lo que quiere con su cuerpo.
-¿Lo ecológico no se preocupa mucho por el envejecimiento?
-Y la ciencia también. Hay mucho dinero en juego para frenar el envejecimiento. Aunque se venden muchas mentiras.
-¿Por ejemplo?
-Hace unos años se vendió el Resveratrol del vino como la molécula mágica, pero te tienes que beber 5 litros de vino para tener una dosis. Ahora no se sabe si son mejores los polifenoles del té o los del cacao. Lo que está claro es que hay una carrera por ver quién es el primero en sacar una pastilla que frene el envejecimiento.
-¿Y la estrella de momento es...?
-La Rapamicina. Un fármaco que se usa como supresor del sistema inmune tras un trasplante y que a dosis bajas puede retardar el envejecimiento celular. Pero no sabremos si es verdad hasta que pasen dos años.
-¿Qué otros temas preocupa al ARP?
-En verano siempre circula la cadena de que Marte se verá antes que la Luna o que si los teléfonos móviles producen cáncer. Pero es una tontería, porque si fuera así nos estaríamos cayendo por las calles.
-¿Siempre está tan conectado?
-Me desconecta el cine. Mis abuelos tenían uno en Denia y hasta los 30 años tuve cine gratis. Soy un fanático del cine. En la carrera mi hermano y yo participamos en un concurso de la tele que se llamaba la "Pantalla de la sort", nos mantuvimos durante 17 programas y ganamos casi dos millones de pesetas. Pero ahora se me ha pasado la edad de los concursos.

jueves, 4 de agosto de 2011

Enrique Fliquete: "La justicia más que lenta es garantista"

VALENCIA. Enrique Fliquete será uno de los seis nuevos juristas del Consejo Jurídico Consultivo de la Comunidad Valenciana al frente del cual repite cinco años más Vicente Garrido. Hasta el momento, su labor como abogado en 'Cuatrecasas Gonçalves Pereira' le ha mantenido en contacto con clientes, tribunales y novedades legislativas; sus nuevas funciones, más imparciales, se centrarán en la emisión de resoluciones y dictámenes. Cree que hay que modificar normativas que agilicen el sistema electoral y el Senado, pero sin cambiar la Constitución. "La norma jurídica tiene que ser tan cambiante como la sociedad". Nunca ha necesitado los servicios de un abogado y toca madera para que siga siendo así. Es doctor en Derecho Constitucional, especialista en Derecho Público y presidente de la Asociación Profesional de Abogados y Juristas. Tiene dos hijos y este año reparte sus vacaciones entre la playa y la montaña.
-¿Era inevitable su nombramiento para el Consejo Jurídico Consultivo?
-En todo caso no me lo esperaba.
-¿Hasta qué punto tener amigos en la cúpula del poder puede ser determinante para obtener un cargo?
-Las relaciones que tienes nunca te las plantean en términos de lo que te puedan dar, las mantienes por convicción y amistad personal. Cuando me lo ofrecieron tuve que reflexionar si estaría capacitado para estar a la altura de las expectativas que un cargo como éste requiere.

-¿Pero le gusta?
-Naturalmente. Es un nombramiento al que aspira cualquier jurista.

-¿Pasar de trabajar en un bufete de abogados como Cuatrecasas a una entidad jurídica no le va a suponer un gran cambio en su actividad profesional?
-Sin duda. Ser abogado es diferente a cualquier otro cargo vinculado con la justicia. Un abogado tiene una relación directa con el cliente, con el ejercicio de los tribunales y te obliga a mantener un trato diferente con el derecho. Un consejero tiene que emitir dictámenes desde la imparcialidad más absoluta.

-¿La materia será la misma?
-Sí. Derecho Público en estado puro, pero vinculado al Derecho Constitucional y Autonómico. Contratación pública, responsabilidad patrimonial, urbanismo... Hay cosas que nunca he hecho, como dictaminar sobre las leyes. Pero el resto las he trabajado como especialista en Derecho Público. Ahora, es cierto que mi vida va a cambiar totalmente.

-¿Y eso?
-Porque no es lo mismo trabajar para un despacho de abogados, de los mejores que hay en España, donde no dejas de defender asuntos de clientes, a pasarte al terreno de las resoluciones con independencia jurídica.

-Por lo menos ya no tendrá que viajar tanto...
-Es cierto, porque parar ahora, no paro. Igual la vida será más tranquila en unos aspectos, pero más intensa en lo jurídico. En cierto modo es como quitarte la carga comercial que tiene todo abogado y sustituirla por estudio y preparación de dictámenes.

-¿Hasta qué punto la política es un trampolín para acceder a un cargo como éste?
-A la vista de la configuración histórica del Consejo Jurídico Consultivo no existe ningún requisito político previo para acceder a estos cargos. Históricamente todos los miembros del Consejo son juristas de renombre y peso en el mundo jurídico valenciano y estatal. Sí que es cierto, como ocurre en otros organismos, que la elección recae en las Cortes, como en mi caso, y en el Consell. Y esto a priori hace pensar en la elección de un determinado perfil político, pero no es un requisito necesario para ser elegido miembro de entidades como el Consejo Jurídico Consultivo.

-¿Le ayudó ser abogado de Cuatrecasas?
-Evidentemente. El prestigio de una firma como ésta y sobre todo en un área especializada como el Derecho Público te da la oportunidad de conocer a fondo una serie de materias y te posiciona en un nivel de ejercicio de la abogacía que te abre muchas puertas.

-¿Y si se arrepiente?
-De momento estoy designado para cinco años y mi idea es no abandonar por lo menos en este tiempo. Si en un futuro tengo que volver a ser abogado, lo seré. Para mí es la profesión más bonita que existe.

-¿También puede tentarle la política en su camino?
-Hoy no y menos ahora que entro a formar parte de un órgano jurídico.

-¿Qué opina sobre las voces que animan, entre otras peticiones, a revisar listas electorales e incluso la Constitución?
-Las normas jurídicas no son estáticas y no pueden permanecer inalterables en el tiempo. Están para regular la sociedad y ésta es cambiante, por lo que la norma jurídica también debe serlo. Ahora, esta idea no es necesario que se aplique a todo. Hay normas que sí es necesario adaptar y otras no. Por ejemplo los procedimientos electorales y la configuración del senado, si sería conveniente revisarlos.

-¿Hay miedo al cambio?
-No lo creo. Hay aspectos que pueden parecer que han quedado trasnochadas en la Constitución, pero la misma responde más que a valores de norma a valores generales y éstos deben ser mantenidos. Quizá haya elementos que requieren consenso para su modificación, como el tema de sucesión de la Corona, otros son batallas políticas complejas que imposibilitan su reforma.

-Avivar estos cambios ¿haría que la justicia fuera más rápida?
-No. La justicia será justa en la medida en que se administre bien, y siempre partiendo de saber que la administran los hombres. ¿Se puede ser siempre imparcial? Se debe. ¿Se es siempre justo? Se debe. La justicia debe ser justa porque se presume que lo es. Y más que lenta diría que es garantista. ¿Se podría mejorar la justicia? Es evidente.

-¿Ha necesitado alguna vez los servicios de un abogado?
-Nunca he tenido ningún problema con la justicia. Espero no tenerlo ni tardar tres años en resolver un tema. Si me ocurriera seguro que me enfadaría con mi abogado, porque soy muy crítico con la actuación propia y también con las ajenas. Toco madera.

-¿Qué no le gusta de su profesión?
-No hay nada que no me guste. Tengo colgado delante de mí los mandamientos del abogado redactados por el Dr. Couture. El primero dice: ama tu profesión, trata de considerar la abogacía de tal manera que el día que tu hijo te pida consejo sobre su destino consideres un honor para ti proponerle que se haga abogado.

-Pero sus hijos son todavía un poco jóvenes para pedirle consejos...
-Mis hijos un día quieren ser abogados, al día siguiente profesores, al otro peluqueros y antes de ayer detectives. Tienen 7 y 9 años. Yo nunca quise ser abogado, quería ser médico. En mi familia no había ni uno ni lo otro, pero me atraía la medicina.

-¿Quería curar?
-No sólo curar. Me gustaba esa faceta filantrópica, pero me resultaba más fascinante ver a un médico que con un fonendo te auscultaba, te miraba y dictaminaba lo que tenías. Creía que tenían un don y pensaba que si lo hacía un señor también lo podía hacer mi padre y yo.
-¿Y qué pasó?
-Que no tenía nota para entrar en la Facultad. Me quedé fuera por unas décimas. Mi hermana empezó en Derecho y me animó. Me fue tan bien que el segundo curso estudié además empresariales y cogí un camino diferente.

-¿Qué fue del médico que lleva dentro?
-Pongo tiritas en casa. A lo mejor en un futuro si tengo tiempo estudio la carrera.

-¿Fue fácil encontrar trabajo cuando acabó la carrera?
-Sí, mientras preparaba los cursos de doctorado me puse a trabajar como letrado de una empresa pública en el Ayuntamiento de Valencia. Estuve un año y me di cuenta que no quería trabajar para la Administración, que quería ser abogado. Y con mi hermana abrimos despacho.

-Por cierto ¿ha pensado en dejar de fumar?
-No fumo... Por si algún día leen esto mis hijos...

-Es aficionado a los tirantes y pulseras de colores...
-Pero las pulseras no son mágicas, eso sí, los textos tiene más de 2.000 años, uno es el "Padre Nuestro" y el otro el "Ave María".

-¿Va a imponer la moda de los tirantes en el CJC?
-No creo, tampoco me lo he planteado.

-¿Y cuando se quita los tirantes con que se relaja?
-Cuando me los quito no puedo hacer otra cosa más que descansar. El trabajo aquí empieza a las nueve de la mañana y acaba a las nueve de la noche. Se trabaja mucho. La abogacía no te da ni un respiro.

-¿Ni para practicar deportes?
-A mí el golf, el tenis, el básquet... me han rechazado, de momento.

-¿Un día perfecto?
-Lo paso con mis hijos y mi mujer, pero con los niños comportándose idealmente. Así, sí que es un día perfecto.

-¿Tendrá tiempo para veranear?
-Espero, porque necesito unas vacaciones. Quiero perderme por Teruel y Jávea. Aunque siempre conectado. Los clientes no descansan. En ocasiones pueden llegar a ser voraces. "¡Tu estás desfaenado!" le dije a uno que me llamó a las once de la noche la pasada Nochebuena..

lunes, 18 de julio de 2011

Esther Castellano: "Es un error reducir la inversión en publicidad por la crisis: construir una marca requiere mucho tiempo"

Plaza Privada / MARÍA COSTA. 16/07/2011 Es la nueva presidenta de la Asociación de Agencias de Publicidad de la Comunidad Valenciana y al mismo tiempo dirige su agencia Efecto M@rketing. Ha trabajado para ONO, Terra Mítica y Marina D´Or
VALENCIA. "La publicidad se moja" y ella, también, por eso ha aceptado ser la presidenta de la Asociación de Agencias de Publicidad de la Comunidad Valenciana. Esther Castellano (Castellón, 1964) ha trabajado para Grupo Argentaria, Grupo Tapsa, en las privatizaciones y salidas a bolsa de Argentaria o Telefónica. Trabajó para clientes como ONO, Terra Mítica y Marina D´Or. Desde 2006 dirige a cinco personas en su empresa Efecto M@rketing y da clases de marketing en la universidad. Tiene dos hijos, uno es un 'hacha' del skate y otro de los caballos. En su casa, el tiempo de la publicidad en televisión es lo más visto.
-¿Qué hace una psicóloga como usted en el mundo de la publicidad?
-Disfrutar. Iba para psicóloga clínica, pero al llegar a cuarto de carrera me di cuenta que a veces confundía las neurosis con los trastornos bipolares. ¡Vamos, que no era lo mío! Y viré mi rumbo profesional. Me especialicé en psicología para organizaciones.

-¿Y qué tal?
-Tuve mucha suerte. Hice un máster en Dirección, Empresa y Marketing y entré a trabajar en Ruiz Nicolí Líneas, una gran multinacional de la publicidad. Grandes clientes, sólida estructura y ganas de aprender terminaron por convencerme que esto era lo mío.

-Aunque el estudio de las emociones le ayudaba a vender.
-Sí. De hecho son las que mueven a las personas. Es muy difícil encontrar un anuncio que no apele a las emociones. La nueva publicidad incide todavía más en ellas. Antes, cuando vendías un producto, segmentabas. A quién iba dirigido, por qué, para qué... hoy ya no puedes. El consumidor es disperso a la hora de elegir medios y sabe más. Sólo se llega con mensajes muy estudiados.

-Después de 20 años haciendo lo mismo ¿uno se cansa?
-No es mi caso. La publicidad es un mundo cambiante que además te ofrece la posibilidad de conocer diferentes sectores y todo tipo de público.

-¿Lo vende todo?
-Sí. Lo más atractivo de este sector es el universo de posibilidades que ofrece.

-¿Por qué cree que en tiempos de crisis lo que primero eliminan las empresas es la publicidad?
-Por un error conceptual. Consideran gasto la inversión en publicidad. El coste a la larga de las empresas que opinan así es mayor. Construir una marca y ganar en credibilidad requiere mucho tiempo.

-¿Estar constantemente formándose es otro requisito de estos tiempos?
-Sí. Hoy en día se han multiplicado las herramientas publicitarias. Y para ofrecer resultados medibles y satisfactorios a las empresas hay que estar al día de todo. Esto exige un constante reciclaje profesional.

-¿Cómo se recicla usted?
-Leo mucho y me formo en cuestiones que me atraen. Actualmente en coaching y liderazgo. Dicen que el 60% de la efectividad de un equipo depende del estilo de dirección. Ser consciente de ello te empuja a mejorarte para motivar a los demás. Lo contrario es trabajar de manera rutinaria y caer en el aburrimiento. Esto no pasa en mi empresa. Si hay un marrón no hay que pedirle a nadie "¡por favor, quédate!"...

-¿Cree que todo cambiará tras la crisis?
-Se ha vivido en una bonanza feliz por encima de las posibilidades. Una circunstancia similar tardará en reproducirse. Si la austeridad es la clave para pasar este tránsito la publicidad tendrá que asumirlo.

-¿Eso significará que bajarán los precios de los espacios publicitarios?
-No, más bien habrá que estudiar mejor dónde y cuándo comunicar. Lo sabemos hacer y las empresas que quieran expandirse tendrán que contar con especialistas que sepan transmitir contenidos en los lugares adecuados.

-¿Las agencias de comunicación valencianas están preparadas para ayudar a la internacionalización del mercado local?
-Sí. La crisis agudiza el ingenio, por lo que muchas agencias están empezando a trabajar con UTE's y empresas que les permiten acceder a mercados extranjeros e incluso abrir espacios a empresas extranjeras en los mercados locales. Esto se ve mucho en el sector de la cerámica.

-¿Cuánta mentira hay en un anuncio?
-Hoy en día ninguna. Va en contra de la empresa transmitir mensajes erróneos. El consumidor de hoy está muy preparado y tiene poca paciencia. Las redes sociales son un canal por el que rápidamente se transmiten las quejas. Es verdad que se puede dar esta desconfianza en las compañías telefónicas, pero al tener pocas donde elegir no tenemos muchas salidas. Ahora, no es lo mismo en productos de consumo. Una queja de un consumidor se transmite a diez en dos minutos por la red. Así que las empresas pierden mucho más si mienten o meten la pata.

-¿Cómo puede ayudar la publicidad a devolver la confianza?
-Haciendo lo que hacemos: publicidad efectiva. Publicidad creativa con resultados. Antes las agencias buscaban premios, hoy ser eficaz y ganar prescriptores.

-¿Es lo mismo comunicar que publicitar?
-La publicidad es una herramienta de la comunicación. Una forma más de comunicar. La comunicación política, por ejemplo, trata de transmitir valores. Si además tienes un candidato en el que creer, las campañas de comunicación serán más efectivas y mejores los resultados. Ahora, no hay que olvidar que los publicitarios no somos responsables de las actuaciones de los políticos. Podemos ayudar a que sea elegido, pero ahí termina nuestro papel.

-¿Por qué seguimos hablando inglés en la publicidad?
-Por herencia de EE.UU, por esnobismo y porque nos hemos acostumbrado hablar de briefing, advertising... De todos modos, como sigamos así en unos años incorporaremos argot chino.

-¿La docencia es más interesante que la publicidad?
-No, pero también me gusta. Empecé en Madrid preparando las ponencias de mis jefes y doce años después me ofrecieron dar clases de marketing relacional en el Luís Vives.

-Clases, presidencia de la Asociación de Agencias de Publicidad y empresaria, ¿cómo lo hace?
-Todo es cuestión de organizarse, repartir recursos y tener ganas de seguir aprendiendo.

-¿Qué precio tienen las ideas?
-Una pregunta en la que no se ha profundizado lo suficiente. Las ideas geniales son caras, pero esta clase de intangibles son muy difíciles de valorar. Cada vez hay menos. Algunos clientes no entienden que tengan que pagar por una idea. También es verdad que algunas agencias de comunicación no valoran este hecho. No hay que olvidar que muchas veces una campaña es efectiva gracias a una idea.

-¿En su vida personal influye la publicidad?
-Sí. En casa nunca hacemos zapping cuando llegan los anuncios. Tengo dos hijos. Uno que es skater, le fascina el monopatín y las marcas. El mayor quiere ser diseñador tecnológico y es jinete. Él me pregunta por qué en las vallas de las competiciones no colocan anuncios.

-¿Cuando compra se pregunta si un producto será tan maravilloso como dice el prospecto?
-Me gusta probar las cosas y si me convence lo adquiero. Pero también es verdad que tengo mis marcas preferidas y me cuesta cambiar.

-¿Gasta las marcas de sus clientes?
-Normalmente sí. Además si no me creo el producto que publicito no voy a llegar muy lejos.

-¿Cuál es su anuncio favorito?
-Tengo muchos. Me encantan aquellos que con pocos recursos consiguen acaparar la atención. O los que entran a formar parte de tu vida con una canción. El buen anuncio es aquel del que recuerdas la marca, no el argumento. Cuando ocurre al contrario es porque la publicidad no funciona.

-¿El peor?
-El que se te olvida rápidamente.

-¿Volver a Castellón era su sueño?
-Más bien al contrario. Estudié para no volver y sin embargo aquí estoy. Me encantaría que mis hijos se formen en otros países, trabajen y luego estudien un máster. Hacerlo al contrario como lo hice yo te obliga a trabajar el doble. En ese caso te incorporas a las empresas con mucha teoría, pero poca experiencia profesional y ninguna visión realista de las cosas.

-¿Qué piensa hacer este verano?
-Disfrutar y relajarme jugando al paddel o yendo en bicicleta. Nunca se me verá tumbada al sol o jugando al golf, me parece muy aburrido. La inquietud es la que me conduce en la vida a vivir en un continuo reto y aceptar riesgos. Una máxima en mi vida es creer en lo que hago y creer en
mí.

jueves, 14 de julio de 2011

Vicente Ruiz: "Todos los días me pregunto qué puedo mejorar para que mi jefe -mis clientes- esté más contento"

Plaza Privada / MARÍA COSTA. 05/02/2011 Es accionista y presidente de RNB, la empresa que comercializa los productos Deliplus a través de Mercadona. Empezó en la rebotica del padre de su socio, Romualdo Bertomeu. A los 26 años crearon laboratorios Babe, y poco más tarde Juan Roig se cruzó en su camino. Hoy el 97% de su producción, en la que trabajan 500 personas, es para Mercadona
 
VALENCIA. 2010 no fue un mal año para RNB, la empresa que comercializa los productos Deliplus a través de Mercadona. 67 millones de unidades vendidas, destacando Madrid y Andalucia, 120 millones de facturación y 17 millones de euros de beneficios. Aún así, hubo que ajustar precio, ser más competitivos y ajustar compras. Vicente Ruiz (Valencia, 1964) empezó en la rebotica del padre de su socio Romualdo Bertomeu. A los 26 años crearon laboratorios Babe hasta que Juan Roig se cruzó en su camino. Hoy el 97% de su producción, en la que trabajan 500 personas, es para Mercadona. A Vicente Ruiz el tiempo libre se le va rodeado de sus cinco hijos, jugando al paddel, viendo al Valencia C.F y de paella con los amigos. Es un consumidor nato de sus propios productos aunque reconoce que el "hombre está en mantillas" en el mundo de la cosmética.
-¿Por qué eligió el mundo femenino y el de las cremas en particular para triunfar?
-Más que una elección fue una consecuencia. Junto a mi compañero y amigo de la facultad de Farmacia, Romualdo Bertomeu, empezamos a hacer cremas en la rebotica de su padre y a venderlas.

-¿En aquellos tiempos qué se llevaba?
-En los 90 se estilaba el colágeno, las vitaminas, el germen de trigo e hicimos hidratantes y cremas antiarrugas. Nuestras madres, tías, primas, hermanas y amigas, testaron los productos y nos animaron a seguir.

-¿Investigaban?
-Imposible. Lo único que hacíamos era leer, escuchar y estar al día de todo. Las empresas no investigan sobre nuevos principios activos, sino sobre cómo combinar los 50 ó 60 componentes de cualquier crema. El secreto no está en el producto sino en la combinación de principios.

-¿Querían ganar dinero?
-No era esa nuestra intención inicial. Hacíamos cremas para quitar arrugas e hidratar la piel. Quienes las probaban repetían y eso nos animaba a seguir. Sigue siendo ésta la filosofía de la empresa, aunque hoy son las necesidades de más hermanas, más madres, más mujeres y más amigas.

-¿Con 500 trabajadores las intenciones no se diluyen?
-No, porque los trabajadores de RNB nos planteamos cada día al empezar a trabajar: ¿Qué puedo mejorar hoy para que 'mi jefe', que es 'mi cliente' y el que compra el producto final para sus 1.300 tiendas, esté más contento?

-¿Las cremas de chocolate o cítricos venden más?
-En la cosmética hay una parte de ilusión y de humo que tienes que hacer tangible a través del marketing.

-Por cierto ¿siempre supo que lo suyo iba a ser la farmacopea?
-Nunca he sabido lo que iba a ser de mi y la verdad sigo sin saberlo. Simplemente me gustan los retos. La farmacia ofrece la posibilidad de combinar lo que da la naturaleza, lo que obtienes de ella por parte química y puedes aplicarla en el cuerpo humano.

-¿Un producto caro es más eficaz que uno barato?
-Le puedo hablar de los míos y le puedo asegurar que cumplen perfectamente la necesidad para la que están hechos. Entiendo que una persona no le guste el tipo de envase, el olor, que crea que por gastarse más en una crema es más eficaz... pero que las nuestras no hidraten o quiten las arrugas, lo pongo en duda.

-¿Consume sus productos?
-Sí porque me encantan. Uso mis colonias porque son buenas y no porque las fabrique yo. No entiendo que me tenga que gastar más de diez euros por una buena colonia.

-¿Marcas como Chanel, Helena Rubinstein, Dior... son su horizonte profesional?
-Para nada. Nosotros trabajamos para ser proveedores de Mercadona. Estamos felices y contentos de estar en el proyecto de Juan Roig y no tengo ningún otro sueño. Mi sueño es ser un gran interproveedor de Mercadona y escuchar a gente que me confirma que mi crema de nueve euros es una maravilla. No envidio las marca 'superfrancesa' y se me caería la cara de vergüenza de pensar que alguien ha pagado cien euros por una de mis cremas.

-¿Echa de menos no haber tenido farmacia propia?
-No. En la mili ya empecé a vender cremas a las novias de los reclutas y a las enfermeras del hospital militar. Como nos movía el espíritu de dar la mejor fórmula siempre fue un éxito.

-¿Su primera vez con Juan Roig supo que iba a ser para siempre?
-En 1994 se cruzó en una reunión y ya vi que sería apasionante trabajar con él y pelear por su proyecto. Es de agradecer que nos invitara a su proyecto y fascinante dejarse la piel todos los días. Desde luego fue tan apasionante la primera vez como la última y lo vi hace unos días.

-Oiga, ¿no hay nada en contra?
-Que no tienes tiempo para ir a tomar cañas.

-¿Quién tiene un socio tiene un tesoro?
-En mi caso sí. Es lo mejor que tengo en la vida. Con él nunca acabaré mal. El secreto está en que yo pienso que le debo mucho más a él que él a mí y creo que él piensa lo mismo pero al revés. Así que nos llevamos fenomenal. Además tenemos un gran equipo de dirección y un equipo humano que se está dejando la piel por el producto. Hay discusiones, pero nunca nos enfadamos porque sabemos que vamos en el mismo barco. De todos modos si nadie discutiera las cosas sería porque no se las cree.

-¿Encuentra horas para la vida personal?
-Sin duda, nadie es imprescindible. Somos un equipo que funciona. Los hombres orquesta no existen.

-¿Facturar 120 millones de euros y obtener beneficios de 17 millones de euros da vértigo?
-No. Da vértigo saber que tienes 500 familias detrás. El empresario es feliz si contrata una persona más, aunque suponga más responsabilidad.

-¿Cómo se vive la crisis en RNB?
-Apechugando más y aprendiendo que no tenemos que ir de ricos. Hemos tenido que ajustar precios, ser más competitivos y mejorar en compras.

-¿Usa el pensamiento positivo?
-Si por pensamiento positivo entendemos "¡esto lo vamos a conseguir!", clarísimamente, sí. Más que una reflexión o una frase es una convicción personal.

-¿La diplomacia se cultiva?
-Soy así, pero viene bien cuando eres el presidente de tu finca, por ejemplo.

-¿Qué lugar ocupa el marketing y la publicidad en su organigrama?
-El marketing es imprescindible porque nos ayuda a comunicar que tenemos un gran producto que además cubre las necesidades de la gente sin hacerle un agujero en sus cuentas.

-Sin embargo no-marketing, no-publicidad es un principio de la empresa
-El no-marketing, no-publicidad es una tendencia en el modelo de comunicación de Mercadona. Creo que responde más bien al criterio de "no me digas las cosas, demuéstramelas". Nos gusta el marketing del boca a boca, es más efectivo.

-¿Vivir a la sombra de otra marca, crea marca?
-No vivimos a la sombra de otra marca, vivimos dentro de un proyecto de Mercadona y eso da satisfacción. Nuestra vivencia es que somos una parte viva dentro del proyecto.

-¿La cosmética masculina dejará de estar en mantillas?
-No, porque los hombres somos así, nos gusta estar "en mantillas".

-Caviar, piel de serpiente, cítricos, aceite de oliva... ¿lo siguiente?
-Veneno de serpiente no tenemos, pero sí oro, caviar, aceite de oliva. No le puedo confesar con qué principio estamos investigando para no dar pistas a la competencia.

-¿Al paso que vamos llegaremos a los 67 años aparentando 20 menos?
-Seguro, otra cosa es que cobremos la jubilación, pero por fuera desde luego estaremos estupendos.

-¿Con cremas y deporte?
-Sin duda. Cada mañana hago un poco de cinta en casa y con los amigos, los fines de semana, paddel, paella y Valencia CF. Mi asignatura pendiente es la lectura.

-¿Una debilidad?
-Me gusta estar rodeado de gente. Pasar un día sólo en casa sería un castigo porque necesito hablar, por eso me cuesta escuchar.

-¿Quizá es porque se hace mayor?
-Es imposible porque uso buenos productos. Como el espíritu es el mismo, cumplo años, pero no me hago mayor.

Rafael Sanmartín: "Los auditores ni buscamos fraudes, ni analizamos todas las transacciones"

VALENCIA. We Are The Champions sonó de fondo en la carrera profesional de Rafael Sanmartín (Valencia, 1965) socio-director de PwC (antigua PricewaterhouseCoopers), mientras se licenciaba en económicas y hacía sus primeros pinitos empresariales montando dos pubs de éxito en Benicàssim y Valencia. Lleva 20 años en PwC y aunque tuvo tentaciones en su juventud de cambiar de empresa no lo hizo. Se siente muy identificado con su trabajo en el que cada día hay más competencia para un único mercado. Es muy deportista. Le encanta el tenis, el paddel y se le dan bien los arroces. Hasta que conoció a su mujer en Altea pasaba los veranos en Benicàssim, ahora es la costa alicantina la que ve crecer a sus hijos de 14 y 11 años.

-¿Qué hace un fan de Freddy Mercuri en el mundo de las auditorías?
-Uf!... Eso digo yo. Ya me gustaría cantar como él. Si hubiera tenido su voz seguro que me hubiera dedicado a la canción. Mis mejores sentimientos siempre surgen con la música.

-Por cierto ¿antes de la auditoría le tentó el mundo empresarial?
-Bueno. En mi época de estudiante montamos dos pubs que fueron toda una institución. Uno en Benicàssim, 'Villa María', y otro en Valencia '¿Qué ves?', por la zona Xuquer. En ambos casos empezamos yendo de fiesta y acabamos gestionándolos. Fue la época que se pusieron de moda los snaps, ganamos dinero, pero nos pusieron tantas multas que aun después de cerrar tardamos varios años en pagarlas.

-¿Cree que hoy en día siguen habiendo empresas que se resisten a ser auditadas?
-Más que de empresas hablaría de personas. Hay empresas que aun habiendo sido auditadas en varias ocasiones al cambiar su interlocutor se resisten y lo ponen difícil.

-¿Esa resistencia oculta motivos?
-No siempre. A veces es una simple cuestión de estar desbordado de trabajo. Pasar una auditoría requiere mucho tiempo y no es complicado si te facilitan la información. Ahora, si los datos te los suministran con cuentagotas todo se complica.

-¿Una empresa auditada tiene más credibilidad?
-Desde luego ofrece una imagen más razonable de lo que es esa compañía. Los auditores no vamos ni buscando fraudes, ni analizando todas las transacciones económicas, porque sería imposible y tampoco es nuestro papel.

-Sin embargo tienen fama de levantar alfombras...
-Intentamos que la información que ofrecemos tenga una garantía adicional. Hoy en día la contabilidad es interpretable porque por desgracia los legisladores que establecen las normas contables se olvidaron de su aplicación práctica, de ahí las múltiples interpretaciones de las normas y las consultas al regulador. Esto que parece una tontería está al orden del día.

-¿Hay suficiente mercado en Valencia para que exista competencia en su sector?
-Sí. La competencia es feroz. Lo notamos tanto en el área de auditorías como en asesoría y consultoría que se ofrece desde PwC. Es feroz en un mercado donde los servicios profesionales no están tan bien pagados como en Europa. La crisis y la competencia han obligado un proceso de ajuste muy fuerte. Además existe un exceso de capacidad, muchos auditores y poco mercado.

-¿Cuál es el precio medio de una auditoría?
-En Valencia hablamos de un término medio de entre 15 y 25.000 euros.

-¿Las pymes se animan a auditar sus cuentas?
-Las que facturan casi seis millones de euros y tienen 50 trabajadores están obligadas a pasarla, pero hay muchas que piden ser auditadas para obtener más credibilidad ante los bancos. De hecho así es como empezó la auditoría. Las empresas veían en ello un valor añadido.

-¿El futuro de la auditoría está escrito o se sigue debatiendo?
-Actualmente nos cuestionamos si se puede mejorar y cómo el informe que emitimos, así como hasta qué punto son entendibles por todos, si debemos emitirlos vía on line y sobre el tipo de pruebas que realizamos para crearlos. El futuro está garantizado, pero la metodología y el tipo de informe probablemente evolucionarán.

-Ustedes participan con RTVV en el diseño de modelo de la futura televisión valenciana, ¿por dónde andan sus recomendaciones?
-Es un tema que todavía se está analizando, y aun tardará un par de meses, por lo que no podemos actualmente emitir una propuesta. En todo caso la intención es proponer un modelo de televisión sostenible en base al que se estructurarán las medidas que consideren conveniente adoptar.

-Ersnt & Young tiene a Juan Costa y PwC a Jordi Sevilla, ¿existe trasfondo político?
-No. Como organización somos apolíticos y nos gustaría que se nos siguiera viendo así. De hecho hemos tenido profesionales de cualquier tendencia política. Nuestros fichajes están muy estudiados. En el caso de Jordi Servilla se trata de un profesional muy involucrado en lo que llamamos crecimiento inteligente, un tema muy interesante para el futuro de las empresas.

-El baile de sillas es habitual en las este tipo de empresas, ¿nunca le han propuesto cambiar de marca?
-Cuando era más joven sí. De hecho se suele buscar a los profesionales entre tres y diez años de experiencia, pero luego cuando te identificas con los colores de tu casa y has sudado la camiseta es más difícil que te busquen. Me podría ver fuera de España, pero trabajando en otra cosa, si fuera en lo mismo no podría.

-¿Qué entiende la gente cuando les dice que trabaja en PriceWaterhouseCoopers?
-Sobre todo no pueden pronunciarlo a la primera y nos confunden con Westinghouse. Recuerdo a dos compañeros que cada vez que asistían a una convención se paraba la cola de inscripciones cuando decían: "¡Hola! Somos Abilio y Abdón de PriceWhaterhouseCoopers". Hace un par de meses se ha cambiado la marca a nivel mundial y nos hemos quedado solo con las iniciales PwC.
-Por cierto ¿hace doblete trabajando en la Fundación Gent per Gent?
-Más o menos. Es una fundación con espíritu de ONG que se dedica a apoyar la investigación médica para las enfermedades. Surgió entre RTVV, la Consellería de Sanidad, Bancaja y nosotros con el fin de recaudar fondos para la investigación biomédica. Llevamos tres años emitiendo por RTVV este tele maratón y para mi es una experiencia increíble.
-¿Qué invierte más, dinero o tiempo?
-Ambas cosas, pero sobre todo horas porque es un proyecto que lo he visto nacer y le tengo cariño.
-¿Qué es lo que más le encanta del fin de semana?
-No me gustan las rutinas. Tengo muchos grupos de amigos, vecinos... y cada vez hago algo diferente. Unas veces juego al tenis o al paddel con amigos o mi hijo, otras hago paellas, se me dan bien los arroces, pero no la cocina.