miércoles, 6 de julio de 2011

Agnès Noguera: "En estos momentos de crisis hemos fallado todos"

Es la española que forma parte de más consejos de administración (Sogecable, Prisa, Bodegas Riojanas, Cleop, Adolfo Domínguez...). Desde muy joven, Agnès Noguera se preparó a conciencia y estudió Gemología, Historia del Arte, Derecho y Finanzas. Participa en varias fundaciones como ETNOR y Santillana y asociaciones como AVE (Asociación Valenciana de Empresarios). Le encantaría seguir estudiando, pero no tiene tiempo. Con la empresa, la familia y ella misma tiene suficiente. Le encanta la ropa de Adolfo Dominguez, pero no es coqueta. Se define como una mujer con gran sentido común, responsable y una férrea voluntad.
-¿La primera vez que se sentó en un consejo de administración se sintió como pez en el agua?
-A decir verdad, estaba cómoda; fue un consejo familiar y mi papel como abogado fue levantar acta. No me impresionó tanto.

-Sin embargo es la mujer que participa en más consejos de administración de compañías cotizadas, ¿no da vértigo?
-No sé, no me lo he planteado. Forma parte de mi trabajo, pero no me dedico a coleccionar consejos.

-Sogecable, Prisa, Bodegas Riojanas, Adolfo Dominguez, Cleop... ¿cree que faltan mujeres con voz y voto en las altas esferas?
-No sé si faltan o no. Siempre he pensado que depende de las mujeres llegar donde quieren llegar y de los méritos que hagan para conseguirlo. No creo en la discriminación positiva.

-¿Su financiero favorito?
-Warren Buffet, porque es la persona que gestiona con más sentido común y éxito, pese a la crisis, sus finanzas. Su filosofía es la que me enseñó mi padre y la que utilizamos.

-¿Dónde aprendió más, en casa, en el Liceo Francés o en los libros?
-En todos. Los libros te ayudan a ordenar conceptualmente lo que la práctica te proporciona. En casa aprendí a no acobardarme; ver los problemas, dividirlos en partes e ir solucionando uno detrás de otro. Y en el Liceo aprendí a razonar y objetivar los problemas.

-¿De joven soñaba con llegar a ser lo que es?
-La verdad es que no tenía grandes sueños, lo que quería era ayudar a mi padre.

-Pero estudió gemología...
-Sí, porque me gustaba, pero me di cuenta de que no iba a ganarme muy bien la vida, por lo que decidí estudiar a la vez Derecho, como mi padre y mi abuelo, y trabajar en la empresa. También estudié artes y oficios e historia del arte.

-¿Le persigue la fiebre estudiantil?
-Pues sí, pero no tengo mucho tiempo. Siempre digo que cuando me jubile estudiaré filosofía, aunque posiblemente si mi hijo decide estudiar políticas me apuntaré con él.

-¿La disciplina va con usted?
-Siempre y a todas partes. Es más importante trabajar y ser disciplinado que intentar tener éxito. Mi padre siempre me decía que lo importante era el trabajo, la voluntad y finalmente la inteligencia.

-¿Cuánto tiene de ejecutiva, de madre, de mujer y de hincha del rugby?
-Ahora voy de señorita con el rugby y sólo voy a ver jugar a mi hijo al río y a partidos internacionales de nivel. El tiempo de viajar todos los fines de semana en autobús a Valladolid o San Sebastián ha quedado atrás. Me lo pasé muy bien y conocí gente magnífica.

-¿Su afición le llegó por la práctica o por la observación?
-Jugaba un poco; mi madre es francesa y en casa se veía mucho rugby; y luego conocí a mi marido que fue una gloria nacional y con el que recorrí España. Es un deporte de mucha disciplina, estratégico, con reglas complicadas y que te ayuda a trabajar mucho con los demás. En el rugby uno solo no sirve para nada.

-¿En qué fallan actualmente las empresas?
-En estos momentos de crisis hemos fallado todos. No obstante creo que no se invierte suficiente tiempo en elaborar una estrategia empresarial que permita ver el bosque y no sólo los árboles. Muchas empresas carecen de un plan de actuación que defina donde van, con qué medios y cómo van a llegar; y por el contrario muchas actúan a 'salto de mata' y 'apagando fuegos'.

-¿De la crisis saldremos más fuertes o más tocados?
-Depende. La Comunidad Valenciana saldrá con una mentalidad distinta, pero tocados porque nuestro tipo de empresas, por su tamaño, es más vulnerable a la crisis.

-¿Las empresas creen en la comunicación?
-Las empresas lo hacemos muy mal. Existe una tradición en la cultura empresarial de no hablar mucho de nuestras empresas. Ni nos gusta sacar pecho por los logros obtenidos ni mostrar los errores cometidos.

-¿Ser jefa le permite conciliar mejor?
-Siempre he trabajado muchas horas y mis hijos lo saben. En casa valoramos más la calidad frente a la cantidad de tiempo. Las horas que estoy con ellos les hago caso, no les dejo jugando a la play y me voy.

-¿Nacer en el seno de una familia como la suya le convirtió en una mujer responsable?                                                                                                                                     -No, ya lo era. Mi carácter contiene sentido común, responsabilidad y un fuerte sentido del deber. Quizá todo esto parezca un poco calvinista en este entorno tan festero.
-¿En casa quién lleva las cuentas?
-Este año le toca a mi marido. Nos lo vamos cambiando cada dos años porque es un rollo. Y las tareas del hogar nos las hace una señora.

-¿Adolfo Domínguez es su diseñador favorito?
-¡Vamos!, como diga otra cosa me mata. Lo es. Mi primer traje de trabajo fue uno de Adolfo.

Ricardo Montesa: "A los renacentistas les hubieran encantado los gráficos en 3D"

VALENCIA. A Ricardo Montesa (Valencia 1960), como a otros compañeros de la Facultad de Ingeniería Industrial, le impactó la charla de un profesor sueco, allá por los 80, mostrando curvas matemáticas en tres dimensiones, pero a diferencia del resto él se volcó durante tres años a desarrollar ese software como trabajo de fin de carrera. Hoy Brainstorm cuenta entre sus  clientes con grandes productoras de Hollywood como Industrial Light and Magic, de George Lucas, y su tecnología se ha utilizado en películas como 'La guerra de las galaxias', 'Yo robot' o 'X-Men'. También para cadenas de comunicación como CNBC y BBC que utilizan los gráficos en 3D para crear platos virtuales entre el presentador y los datos de cualquier noche electoral.

-¿Cómo se enamoró de la informática en una época sin ordenadores?
-No lo sé, pero recuerdo que de las pocas clases que nos dieron lo único que me atraía era hacer dibujos con el ordenador cuando ni siquiera podías hacerlo. Las máquinas dibujaban con caracteres. El salto fue una charla de un profesor sueco en la Universidad que mostraba curvas matemáticas en 3D y una terminal que compró el centro de cálculo que dibujaba rayas verdes.

-¿Y qué inventó?
-Un software de final de carrera que dibujaba cubos en 3D y objetos que giraban... costó mucho tiempo realizarlo pero creamos un nuevo mundo visual.

-¿Prefirió seguir soñando a trabajar?
-Sí. Mi padre tenía una tienda y estuve trabajando para él por las mañanas y por la tarde me encerraba en mi habitación desarrollando el software. No sabía si me iba a servir para algo.

-¿Se sentía como Bill Gates?
-Entonces no era famoso. Él supo estar en el sitio adecuado con el producto perfecto. En mi caso cuando empecé no había nada, era todo virgen por lo que podía trabajar en cualquier aspecto de esta tecnología. Sólo quería desarrollar el software, no trabajar.

-¿El primer trabajo que consiguió?
-Junto a mi hermano, que se dedica al diseño gráfico, vimos una cabecera en televisión hecha con líneas. Ofrecimos a Aitana cabeceras de sintonía. A este trabajo siguieron muchos más. En el 89 preparamos los gráficos para las elecciones en Madrid y a partir de ahí la empresa no dejó de crecer.

-¿Brainstorm es fruto de una lluvía de ideas?
-El nombre viene de la película Proyecto Brainstorm en el que una persona grababa en una película sus emociones y posteriormente otra al ponerse unos cascos revivía dichos sentimientos.

-¿Cree que llegaremos a ese nivel tecnológico?
-De momento no se ha conseguido. Es realidad virtual que no tiene que ver con los gráficos del ordenador.

-¿El futuro de la televisión pasa por tecnología 3D?
-De momento es más una moda porque la capacidad de hacerlo no es nueva. Nunca se ha instalado totalmente porque fuerza a los ojos y provoca mareos. Y no está claro que finalmente la gente lo acabe aceptando si no se mejoran estos aspectos.

-¿Cree que la innovación tiene fin?
-Lo que sé es que si cada cierto tiempo no hago algo nuevo me aburro. Los primeros clientes televisivos repetían porque esperaban que les hiciera algo que no se había visto todavía.

-¿Domina la imaginación?
-Me ilusiona imaginar.

-¿Su vida personal es tan virtual como su profesión?
-No. Es verdad que me echan en cara que me paso muchas horas ante el ordenador. Incluso de vacaciones me llevo mi portátil, pero no lo veo como algo negativo si no como respuesta a mi ilusión por hacer algo. Ahora, no todo es ordenador: también toco la guitarra, estudio flamenco y disfruto de mi hija de ocho meses. Y lo que más me apasiona es nadar en el mar y bucear entre las rocas.

-¿De qué se cansa?
-De todo si lo repito muchas veces. El ser humano se cansa hasta de las canciones que más le gustan si las escucha asiduamente.

-De todas las películas que han utilizado su producto, "Yo Robot", "Inteligencia Artificial"," X-Men", "Alicia en el País de las Maravillas"... ¿cuál le gusta más?
-Nuestro software es una herramienta de ayuda en la producción y no ha tenido un papel fundamental en las películas. Ahora, puestos a elegir, ninguna me fascina más que otra.

-¿Y cuál es su película favorita?
-No tengo. 'Shrek' quizá. Y las de la empresa Pixar y su serie de Toy Story.

-¿Trabajar con tecnología punta en un sector en crecimiento ha acelerado su vida?
-Sin duda y también el desarrollo de la empresa. Al principio cada cliente era como un amigo. Ibas a su casa, debatías con él. Si tenían un problema nos volcábamos todos para solucionarlo... y así ha sido durante años. Incluso si un cliente no te caía bien, preferíamos no tenerlo. Ahora todo ha cambiado. Somos 45 personas. Una gran estructura que mantener y muchos gastos a final de mes... y te apresa el estrés.

-¿Desde Valencia y en la cueva del software no consigue relajarse?
-No siempre. Intento que no me afecte, pero no puedo evitar querer hacer las cosas bien ni evitar que un cliente se queje... y te vuelve apresar el estrés.

-Pese a tanta tecnología y tanto cable, ¿es un hombre de costumbres?
-Sí, incluso conservo el mismo coche que tenía en el 92.

-¿Lo ha tuneado para los clientes?
-No, lo que pasa es que tuvimos que comprar otro. No dábamos imagen de empresa llevando en un Golf del 92 a un empresario americano o japonés a comer. Así que tenemos coche especial de empresa para clientes y yo sigo conduciendo mi Golf.

-Ahora que es más rico ¿le han crecido los caprichos?
-Brainstorm nunca ha repartido beneficios. Todo lo que tiene es para mantener la infraestructura y cubrir momentos de crisis. Si quebrara yo me iría con mi sueldo. Soy un asalariado. Y en cuanto a caprichos me gustaría tener un chalet en primera línea del mar porque me encanta, pero solo llego al apartamento.

-¿Brainstorm devuelve a la sociedad parte de sus beneficios?
-No participamos en ninguna ONG, pero es cierto que colaboramos en proyectos financiados de I+D+i cuyo objetivo es ayudar a integrar y recuperar la dignidad a personas discapacitadas, marginadas o maltratadas.

-¿Qué lee cuando no está delante de un ordenador?
-Me gusta mucho la relatividad, la mecánica cuántica, el cosmos, el origen del universo... me encanta ver las estrellas en las noches de verano. Es una lástima que en la ciudad sea difícil verlo.

-¿Su frase favorita?
-Más que frase, me repito: "Ricardo no te dejes llevar por el agobio y haz lo que te gusta". Una verdad que olvidamos y volvemos a recordar cuando perdemos a un ser querido.

-¿Hemos pasado del hombre renancentista al 3D?
-A lo mejor si los renacentistas vivieran actualmente les encantarían los gráficos que proporciona el 3D.

Israel Griol: "La carencia de líder y de organización afectará a la supervivencia del 15M"

VALENCIA. Antes de finalizar ingeniería en telecomunicaciones, a Israel Griol lo fichó la empresa estadounidense Analog Devices, puntera de diseño en microelectrónica, en su sede en Irlanda. Participó en la creación de chips de última generación para las principales empresas de diseño de televisiones a nivel mundial; en congresos de Astronáutica representando a la UPV, presentando una red de satélites para dar cobertura energética y en estudios sobre medicina nuclear para la detección de cánceres de mama. Hace dos años fue fichado por Justo Nieto como director gerente de la Fundación Globalidad y Microeconomía. Tiene 27 años. Creció en la Malvarrosa. Fue un estudiante becado y da el 10% de su salario a causas solidarias. Participa en medias maratones, da clases de guitarra y creó, con varios amigos, un partido político que mediante el uso de una plataforma en Internet no solo se vote cada cuatro año.

-¿No es muy joven para estar desempeñando puestos de gestión?
-La verdad es que imaginaba que llegaría a este puesto superada la barrera de los 35 años, pero la oferta me llegó pronto. Por eso sigo estudiando. He acabado un máster en electrónica y ahora ultimo mi tesis doctoral.

-¿Acabar 'telecos' en cuatro años es habitual?
-No lo sé, he visto gente que aún es más rápida que yo. Justo Nieto siempre nos cuenta que él hizo dos carreras a la vez. Siempre hay personas más inteligentes.

-Medicina nuclear, chips de última generación, astronáutica y ahora microeconomía, ¡que bárbaro!
-Desde que era un chaval me encantaba hacer cosas y al descubrir la intensificación de la electrónica en la carrera vi que esa vía me permitiría hacer lo que quería, esto es, entrar en muchos mundos. Siempre me interesó el diseño micro electrónico analógico y su aplicación en áreas como la medicina, la economía, tecnologías... Mi sueño era partir de cero y hacer algo que pudiera usar la gente. Me gusta la ciencia, pero unida a la finalidad empresarial.

-¿No existen muchos institutos de I+D sin finalidad práctica?
-Sí, carecen de la visión empresarial para aplicar sus investigaciones en campos prácticos.

-¿Y aquí que hacéis?
-Me llamó Justo Nieto para llevar la gestión de esta fundación centrada en la innovación. Nuestro objetivo es crear caminos de conocimientos inéditos para llegar a una meta razonable. Actualmente estamos investigando en la creación de una aplicación informática que incluye propuestas de valor, segmentos de mercado para generar modelos de negocio. Digamos que más que ofertas ofrecemos nuevas propuestas de trabajo inexistentes actualmente. En estos casos siempre hace falta un emprendedor o empresa que lo quiera llevar.

-¿Es difícil encontrar emprendedores?
-Sí. El emprendedor tiene que abrir negocio, ser perseverante y seguir arriesgando. El problema es que desde pequeños no se nos ha inculcado el espíritu emprendedor. En el colegio tienes que demostrar que has adquirido el conocimiento que te viene dado en un libro, pero nunca se desafía a los jóvenes a que encuentren un conocimiento nuevo. Estaría bien que el último año de carrera estuviera en blanco.

-¿Usted nació con espíritu emprendedor?
-A mí me gustaba hacer cosas, pero no encontraba la plataforma para hacerlas realidad. De hecho los profesores me frenaban diciéndome que aún estaba en segundo o tercero de carrera y tenía que esperar. En cierto modo frenaron mi espíritu empresarial.

-¿Qué hubiera montado?
-Entre varios compañeros creamos un guante -ratón- para moverse por la pantalla del ordenador, por supuesto con cinco posibilidades de acción, pero se frustró porque todos teníamos mucha carga lectiva.

-¿La inteligencia se fragua en familia?
-Estudié en Escolapios en la Malvarrosa y mi familia era muy normal. Mi padre era camarero en la playa y mi madre ama de casa, pero tengo dos hermanos mayores que también son telecos. A ellos les hacían mucho caso y yo quería que me pasara lo mismo, por eso creo que seguí sus pasos.

-¿Cómo se fomenta el hábito de estudios en familias donde no hay tradición?
-Mi padre nos aconsejaba que no acabáramos como camareros, pero nunca nos obligó a estudiar. Sugería, orientaba y ante un fracaso escolar nos recordaba que si nos habíamos esforzado al máximo no se nos iba a pedir más. Nunca metieron más presión de la que ya suponía la carrera y siempre nos animaban asegurándonos que iba a ser muy bueno para nuestro futuro.

-¿Ahora son sus hermanos los que le envidian a usted?
-No, son dos grandes profesionales. Amadeo es un gran experto en la investigación de la tecnología de microondas y David es profesor en la universidad Carlos III de Madrid y especialista en reconocimiento de voz.

-Y además participa en proyectos solidarios, ¿su vida es como de manual, muy perfecta?
-En ese caso he participado siempre. Soy cristiano y mi novia es hija de pastores evangélicos. Creemos en la figura de aquel que da. Desde siempre he dedicado un 10% de mi salario, sea el que sea, a causas solidarias. No sé si es o normal, pero para mí es lógico.

-¿Lo vivió en el barrio donde creció?
-Crecí en el barrio de la Malvarrosa, muy cerca de las casitas rosas, pero siempre he estado rodeado de gente que me animaba a actuar, a no conformarme e intentar materializar las obsesiones. Me decían que en la vida siempre hay una posibilidad más, es cuestión de buscarla. Por eso en la universidad buscaba presentarme a todas las convocatorias, nunca sabía qué podía pasar.

-¿La universidad se parece a la vida real?
-En mi caso detestaba los exámenes porque me parecían poco real. En la vida no te dan dos horas para resolver un problema, ni te encierran en una habitación sin apuntes ni libros donde consultar. Los exámenes son pruebas de presión poco reales.

-¿Su héroe favorito?
-Mi padre, por cómo ha trabajado y se ha deslomado para que no nos faltara nada, así como por su manera de educarme, sin presionarme si veía que ya lo estaba y animándome cuando veía que tiraba la toalla.

-¿Qué divierte a un joven como usted?
-Lo mismo que a la mayoría, pero eso sí, organizo mi tiempo y procuro encontrar el necesario para irme de discoteca y preparar una media maratón en la que quiero participar. Toco la guitarra y como no se me da mal estoy dando clases a chavales en el curso de guitarra del Poli.

-¿Y eso?
-No gano nada, pero me gusta. No soy Mark Knopfler, pero tampoco lo hago mal. Soy un ejemplo de aquel que ha leído una página más tú y ya está preparado para enseñarte algo.

-¿Es un joven indignado?
-He pasado por plazas y lo que veo a veces no me gusta. De todos modos soy miembro fundador de un partido político, Partido de Internet, que tiene 1.500 afiliados. Reclama que cualquier ley que se apruebe en el Parlamento se apruebe también en Internet. El problema del 15M es que no se puede reventar el sistema desde fuera, tiene que hacerse desde dentro. La carencia de líder y de organización también afecta a la supervivencia de este grupo.

-¿Por qué la gente joven se desentiende de la política?
-Están desencantados. No son conscientes de lo que ha costado implantar la democracia, pero a la vez no se identifican con los actuales partidos políticos porque se preguntan si es democrático el modelo que tenemos. Votar cada cuatro años es un mal sistema.

-¿Qué hacemos con la crisis?
-Salir de ella, pero no con los partidos políticos. Los que de verdad van a sacar a España de este infierno van a ser los empresarios y los que trabajamos en empresas. Los consejos que dan las grandes corporaciones económicas son: no obstaculicéis a los emprendedores que quieran montar una empresa y reinyectar dinero a la sociedad.

miércoles, 22 de junio de 2011

Michael López Alegría: "En el espacio no te paras a pensar en las estrellas o en Dios"

VALENCIA. Su vida profesional como astronauta discurre en el Centro Espacial Johnson de la NASA -en Houston, Texas-  gestionando la tripulación y entrenamiento de la central espacial internacional (ISS). Michael Lopez-Alegria (Madrid, 1958), ha participado en varios vuelos espaciales a la Estación Internancional ISS situada a 400 kilómetros sobre la Tierra. La ISS es un mecano de 108 metros de longitud con capacidad para siete personas donde Lopez-Alegria vivió siete meses. Le encanta la paella, los arroces, el CD Badajoz, cuyo escudo lo dejó en uno de sus viajes al espacio, y es padre de un niño de 11 años al que adora. Es un cocinitas, hace paellas y toda clase de arroces, le encanta el beisbol y practicar deportes. Entre ellos pilotar un caza o hacer submarinismo. El español es su segunda lengua. Estuvo recientemente en Valencia invitado por la Generalitat a los entrega de los Premios Jaime I.

-¿Cuánto tiempo de su vida ha pasado fuera de la tierra?
-He participado en cuatro misiones, tres de ellas fueron visitas a la estación internacional de unas semanas y la última de siete meses.

-¿El espacio es como en las películas?
-En algunos aspectos sí. Aunque depende de la película.

-¿Cuál es la que más se acerca a su experiencia?
-Hay un par de documentales, Space Station 3D e Imax Hubble, que se acercan bastante a la lo que es una estación espacial. Ahora si me pregunta por películas de Hollywood, Apolo XIII es más real porque detalla lo que es una misión espacial, mientras que Armagedón es pura ficción.

-¿A su hijo le apasiona verlo en el espacio?
-No lo sé, pero últimamente le gusta el cine espacial.

-¿Cómo es la vida de un astronauta en la tierra?
-¡Uff! Mi vida privada es como la de cualquier otro ser humano con picos y baches. La profesional depende de la etapa. Cuando no estás en el espacio puedes estar preparando una misión, que también es una forma de vivir intensa. Viajas, entrenas muchas horas y el cien por cien del día está centrado en salir al espacio. En mi caso actualmente estoy entre misiones desempeñando un cargo de management que me permite volar de vez en cuando en un caza y hacer entrenamientos bajo el agua...

-¿Los paseos espaciales son como andar bajo el agua?
-Sí, de hecho una manera de entrenarse es nadar, ya que flotar en el espacio es muy similar a flotar en el agua. Los astronautas practicamos los paseos espaciales bajo el agua, en una piscina grande. Mire, por cada hora de paseo espacial estamos siete bajo el agua.

-¿A un astronauta le gustan las experiencias fuertes?
-No siempre. Por ejemplo, para mí no es peligroso volar en un caza, es necesario. Sin ese tipo de entrenamientos no puedes optar a una misión.

-¿Qué es más peligroso, viajar al espacio o ir en coche?
-Estadísticamente viajar al espacio. Hemos tenido pocas misiones y un par de accidentes muy graves en los que murieron 14 personas. Lo que está claro es que los vuelos están más estudiados que la circulación por carretera.

-¿Les entrenan por si acaso falla todo y quedan a la deriva en el espacio?
-Es una posibilidad que cada uno va asimilando durante el proceso de entrenamiento y que cada uno vive personalmente.

-La pregunta del millón cuya respuesta se sabrá de memoria es ¿cómo es el planeta azul?
-Sigo sin tener respuesta. Es una sensación espectacular y grandiosa de una vista increíble. Pero me sigue pareciendo surrealista. Es lo que esperas, pero te tienes que pinchar para recordarte que efectivamente estás ahí mirando la Tierra desde el espacio exterior. Es una experiencia inolvidable, pero a la que te cuesta volver porque crees que ha sido un sueño.

-¿Qué tipo de pensamientos se tienen en el espacio?
-No los tienes. Tanto en tierra como en el espacio todos los sentidos se centran en sobrevivir. No te planteas si has hecho o no realidad tus sueños. Ocurre lo mismo cuando participas en una maratón o en un campeonato de tenis.

-¿Siempre quiso ser astronauta?
-De niño soñaba, como otros, con ser astronauta, pero luego lo olvidé. Mi padre era militar e inconscientemente me hice piloto de la marina americana. Estando allí cayó en mis manos una revista sobre las pruebas de pilotos de pruebas de la marina y de los pilotos que acabaron siendo astronautas. Me di cuenta que si ellos habían podido, yo también.

-¿Qué es más duro, ser astronauta o marine?
-Marine, porque empiezas un entrenamiento muy duro con 19 años. Entrar en la NASA a los 30 no tiene el mismo nivel de intimidación que en la marina.

-¿Salir fuera de la nave en órbita no da yuyu?
-¡Qué va, es lo mejor! Vas muy protegido. Es como hacer puenting, pero dura más. Estar fuera de la nave es una experiencia especial al sentirte rodeado del vacío del espacio.

-¿En algún momento se planteó si habría algo más allá, vida inteligente, extraterrestres o vaya usted a saber?
-No creo que nos encontremos con extraterrestres. En todo caso soy bastante pragmático y nunca pensé en ello. Ni me paraba a pensar en las estrellas o en Dios. Hay gente muy creyente que tras subir sigue siéndolo y gente no creyente que vuelve como subió. La única prueba que recibes es la de la inmensidad del universo y de lo pequeño que somos. Y quizá, a lo mejor, tal vez, pueda haber algo más allá, pero no tienes muchas más certezas.

-¿Hay miedo?
-No, ilusión con cierto toque de aprensión. Eres conscientes de dónde estás y de que si falla el traje te mueres inmediatamente, hay poco margen para salir con vida. Por eso andas con más cautela. Sin embargo dentro de la nave estás como en casa.

-¿Se acostumbra uno a la pérdida de gravedad?
-En muy pocos días. El ser humano tiene una gran capacidad de adaptación. En pocas semanas conviertes en rutina las molestias o incomodidades. De repente te das cuenta que el lápiz que has dejado previamente flota y lo miras con curiosidad, pero luego lo ves ya normal.

-¿Las relaciones humanas son más, o menos fáciles en esas circunstancias?
-Mi experiencia personal es que ha sido más fácil de lo que yo hubiera imaginado. Creo que existe un factor inconsciente que te prepara para vivir ese reto sin saberlo. Lo que te enfada en la Tierra lo dejas pasar y le quitas importancia en el espacio. Inconscientemente has decidido que las cosas pequeñas no te van a molestar y funciona.

-¿Ese aprendizaje lo sigue practicando en la tierra al volver?
-¡Uf! No. Quizá al ser inconsciente, cuando pisas tierra, dejas de poder controlarlo.

-¿Cómo resuena la crisis en el espacio?
-Ni se ven. Pero sí en la Tierra porque te hace preguntarte constantemente si volverás a viajar.

-¿Qué opina de la política espacial de Obama?
-No está muy bien definida. La estrategia global es dejar el transporte de seres humanos de la Tierra a la estación orbital a las empresas privadas que están desarrollando esta posibilidad y centrar las acciones de la NASA a destinos más lejanos, como la Luna, Marte o un asteroide. El problema es que se ha invertido poco y sin tener un destino concreto es difícil desarrollar nueva tecnología.

-¿La conclusión es que Marte es un sueño imposible?
-Totalmente. Marte tardará casi 20 años. Con la tecnología de propulsión actual llegar a Marte costaría dos años. La nave tendría que ser enorme. Un aparato que ni existe ni podría existir. Se necesita una propulsión más eficaz que reduzca el tiempo de viaje. Como un reactor nuclear que estimule la creación de propulsión iónica y ponga la nave a velocidades mayores. De todos modos, antes habrá que hacer otras cosas que no se han hecho todavía.

-Por cierto, ¿es verdad que el volumen de basura espacial está creciendo?
-Desde luego. Es un peligro y cada día hay más.

-¿Pierde alguna vez la cabeza?
-Me gustaría pensar que sí, pero lo controlo todo. Las cosas que me apasionan son mi hijo y poco más. Estoy buscando una salida de mi profesión actual para ver si puedo encontrar algo que me apasione tanto como lo vivido.

-¿Y eso?
-He tenido mucha suerte y no me puedo quejar, pero tampoco quiero quedarme en la NASA haciendo lo mismo durante muchos años. Siento que no estoy creciendo y quiero crecer.

-¿En qué está interesado?
-En muchas áreas, energías renovables, telecomunicaciones, defensa, que es donde me crie... pero antes de tirarme de cabeza a ningún trabajo quiero ver viajar por el mundo, conocer gente y volver a definirme.

-¿Entonces llegar al espacio ya no es lo más alto que aspira llegar en la vida?
-No, hay que esperar más de la vida. Ahora si lo cumplo o no, ya lo veremos.

-¿Qué le parecen los viajes turísticos espaciales?
-Ese es el futuro por el que hay que apostar. Si en los años 30 se abrió la industria comercial de líneas aéreas dejando de ser prioridad del Estado, ahora estamos en vísperas de que pase lo mismo con los viajes turísticos espaciales. Esta cuestión me podría apasionar, pero es tecnológicamente difícil por su elevado coste. Y de momento no hay mucha clientela.

-¿Siempre le quedará la Luna?
-Me quedo con las ganas. Creo que Marte en nuestra vida será difícil, pero espero que la Luna sea posible. Me quedaría decepcionado si no llegáramos a la Luna.

lunes, 6 de junio de 2011

Soledad Giménez: "Me pregunto por qué no se tiene la misma conciencia para comprar música que cuando se compra en el super"

VALENCIA. Se considera una mujer afortunada por haber convertido un don en profesión. Cantar está inscrito en su ADN y así lo hizo en los coros de Yecla, en casa y con su hermano mayor con el que dio los primeros pasos musicales que crearon Presuntos Implicados. Hoy 23 años después Soledad Giménez está inmersa en su carrera personal imprimiendo su estilo Latin Jazz en temas de siempre como "Esperaré, Volando Voy o Soy Rebelde". "Aquellas pequeñas cosas" es el título de su segundo disco en solitario y la canción que canta con su admirado Joan Manuel Serrat. Crítica, rebelde y social. Cuando le dejan aporta su visión destacando la pérdida de derechos que se está produciendo en la cultura española. Su cotidianeidad está llena de sus hijos, Alba y Alvaro, de la naturaleza, del yoga y de sus bosques. "Mi anhelo sería vivir cerca de uno, pero aquí lo tenemos difícil".

-¿Ser músico es estar comprometido con la sociedad?
-A ver, déjeme que piense. Hoy hay de todo. Hace unos años era más habitual que ahora. También es cierto que actualmente nos enfrentamos al desgraciado hecho que cuando un cantante asume una postura definida es posible que los que estén en contra le censuren y le veten.
-¡En una democracia consolidada!
-Más bien una democracia de fachada para algunas cosas. Es importante saber que esto pasa. Si te defines en contra de un grupo corres el riesgo de ser vetado. A mí me ocurrió y entendí que la democracia es un medallón que se ponen encima determinadas personas, pero no es real.

-Y por eso ahora le ha dado por hablar más que por cantar.
-No. Me proponen participar en conferencias, pero no ha sido muchas. He estado en la UIMP, en el Senado, en el Club de Encuentro Manuel Broseta, la próxima tendrá lugar en El Escorial... En mis charlas pongo el acento en la pérdida de los derechos que se está produciendo en la cultura española. Ahora, no me da de comer y me crea enemigos.

-¿La crisis e Internet ha sido nefasto para los autores españoles?
-Internet es una herramienta. Depende de su uso. Y éste de nuestra moral, de nuestra ética y nuestra responsabilidad. En Alemania, Francia, Inglaterra, Dinamarca... no usan Internet para descargarse canciones. Son conscientes que cientos de personas viven de una canción. Los derechos de autor, en parte, cubren el sueldo de los trabajadores de la cultura. Costó mucho, pero conseguimos que se reconociera que el autor tiene derecho a vivir de su trabajo.

-¿La crisis se percibe igual en España que fuera?
-Para nada. En España las actuaciones han bajado muchísimo puesto que los ayuntamientos están en pérdidas. Ha bajado cerca de un 60%. El mal uso de Internet ha destruido el soporte industrial que sostenía la cultura y la música. Me hace mucha gracia cuando hablan de listas de ventas, ¡es ridículo! Si sólo se vende un 3%. ¿qué listas son esas?

-Lanzarse en solitario es como ser una su propia jefa, ¿está feliz?
-Pues sí, pero fiscalmente soy autónoma desde hace años. Pero es cierto, ahora solo veo ventajas. Pasé 23 años en Presuntos Implicados teniendo que deliberarlo todo y haciendo cosas, a veces, que no me convencían. Ahora la última decisión es la mía. Eso no significa que trabaje sola. Soy de las pocas que todavía tiene discográfica y un equipo que me asesora y da buenos consejos.

-¿Ha conseguido ser Sole Giménez o siguen viéndola como Sole de Presuntos Implicados?
-Siempre me van a vincular. Pretender que me desvinculen de un grupo conocido al que ha puesto voz y cara tanto tiempo, es absurdo. Además, teniendo en cuenta que en aquella época salíamos más en televisión, no como ahora que no hay programas...

-Entonces ¿cualquier tiempo pasado fue mejor?
-¿Para la música española? Por supuesto.

-Con tantos grupos y tantos solistas, ¿cree que la música española es referente mundial?
-Poco. Los artistas de los 70, 80 y 90 como Sabina, Serrat o Alejandro Sanz, sí son referentes. Hay gente que lo hace bien como Fito, pero los nuevos grupos no son conocidos fuera. O bien porque no quiere salir o porque cuando quieren no les apoyan las discográficas. Hay que tener en cuenta que las discográficas apoyan si hay beneficios en España, y no es lo habitual. Por otro lado en diez años de piratería hemos bajado de 100% en ventas a un 3%. Pero en todo. En presupuesto para discos, promoción, músicos...

-¿La ley Sinde será una ayuda?
-De momento la pobre ley sigue sin respirar. A veces me pregunto por qué no tenemos la misma conciencia social cuando echamos gasolina o compramos en el super. ¿Nos planteamos cuántos impuestos pagamos, cuánto se llevan las compañías...? Para que un español tuviera que pagar cien euros al año por derechos de autor tendría que consumir miles de libros y discos, pero no sé por qué el tema nos preocupa muchísimo.

-¿Quizá falta información?
-O sobra la información pervertida. Hay intereses económicos brutales detrás, como las grandes compañías de comunicación que sí que pagan ingentes cantidades por los derechos de autor.

-Por cierto ¿qué queda de aquella chica de Yecla o de París?
-De París poco, no recuerdo ni el idioma, y de Yecla tampoco queda demasiado porque llevo más de 30 años viviendo en Valencia.

-¿(Tanto) hemos cambiado mucho?
-Espero haberlo hecho y ser mejor cada día. La vida y la naturaleza siempre están cambiando y nosotros también.

-¿Dónde anda la letrista de canciones como "En la oscuridad" o "Alma de blues"?
-Ahora reinventando versiones, cambiándolas de sitio y cantándolas con nuevos registros en latin jazz. Me siento más intérprete que autor en estos momentos. Hay tantas canciones hermosas a mi alcance que no puedo perder esta oportunidad.

-¿Qué se siente al ser casi la única cantante española especializada en latin jazz?
-Me encanta. Es un estilo fascinante y sin fin. Tiene una gran riqueza y mucha improvisación.

-¿Con qué estilo de música definiría la situación social española?
-Con el grunge, un estilo deprimente y poco reivindicativo.

-Armando Manzanero, Serrat, Randy Crawford, Plácido Domingo, ¿quién le falta?
-No sé. Hay muchos. Ahora me hace más ilusión colaborar con grandes músicos como Gonzalo Rubalcaba que es un gran pianista.

-¿Qué se siente al ser unas de las voces más polifacéticas y emocionantes del panorama español?
-¡Caramba! Siento el cariño de la gente y me reconforta. Realmente lo que me siento es muy afortunada por haber podido desarrollar este talento. Cantar era tan natural en mi desde pequeña que no me imaginé que pudiera vivir de ello. Estudié Bellas Artes y me encantaba el diseño gráfico, pero hoy está arrinconado.
-¿Es fácil llegar y seguir en la cima siendo mujer y en solitario?
-Siempre es difícil. Para convencer, para que te escuchen... una mujer pone el doble. Aún estando apoyada en mi carrera profesional, reconozco que si me he hecho respetar y he conseguido un hueco para tener una opinión tan válida como la de un hombre es porque me ha costado el doble.
-¿Sus hijos van a seguir sus pasos musicales?
-Podrían porque tienen capacidades, pero no he hecho ningún esfuerzo. Ellos decidirán. Esta no es una profesión fácil. Si bien la música es importante en la vida de las personas, para dedicarse a ella tienes que ser un corredor de fondo.
-"Aquellas pequeñas cosas" evoca nostalgia, ¿hay nostalgia en su vida?
-No. Se puede mirar el pasado desde una nueva perspectiva. El disco está lleno de canciones que han sido desubicadas de su estilo y se escuchan de otra manera. Es una recopilación de nuestros estandares de esas canciones míticas que son un legado generacional.
-Por cierto ¿cómo es Sole en su vida cotidiana?
-Últimamente hago mucho de taxista. Vivimos fuera y me paso el día subiendo, bajando y llevando a los niños al colegio. Mi vida es muy normal. Me relaja el yoga, la meditación y los libros. Me ocupo mucho de mis hijos. Es importante estar.
-¿Qué tienen en común "Esperaré, Volando voy y Soy Rebelde?
-Que son de autores latinoamericanos. Esperaré ya la cantaba en casa desde chica y Soy Rebelde, porque lo soy. Soy crítica y rebelde y al que le moleste tres tazas.
-¿Qué canción deberíamos cantarnos más a menudo para vivir en una sociedad mejor?
-La de Fito Paez, "Quien dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón".

lunes, 23 de mayo de 2011

En Valencia no hemos aprendido de los errores de ciudades, como Sevilla con la Isla de la Cartuja

VALENCIA. Estudió ingeniería, arquitectura, historia, se hizo catedrático de Proyectos en la ESET -Arquitectura- de la Universidad Cardenal Herrera-CEU, miembro del Royal Institute of British Architects, se especializó en paisajismo y planificación urbana... y todo porque quería saber más. Javier Domínguez (Valencia, 1957) aboga por suprimir normativas, aplicar sentido común e instaurar inteligencia política. "El próximo presidente debería eliminar cinco por cada ley que apruebe ". Padre de tres hijos con los que viaja enseñándoles la arquitectura del mundo. Se entretiene construyendo maquetas, pintando y corriendo por el rio.

-¿La crisis ha puesto al urbanismo valenciano en jaque?
-Totalmente. Como la mayoría de los arquitectos, me considero crítico con muchas de las soluciones aportadas a los problemas estructurales de esta ciudad.
-¿Hasta el punto de demoler edificios?
-No. Siempre hay soluciones. Más del 80% de lo construido en Valencia se desarrolló en el siglo XX aunque, desgraciadamente, muchas obras son de mala calidad. Sin embargo transformar, barrios, espacios públicos y cambiar fachadas, siempre es mejor salida que derribar edificios.
-¿Valencia ha aprendido de los errores de otras ciudades españolas?
-En algunos casos no. Este es el siglo de las ciudades y las que han contado con arquitectos visionarios como Barcelona están mejor preparadas. En el caso de Valencia los operadores de suelo han sido los constructores de la ciudad y la dejación es evidente. Ni contamos con el desarrollo de un proyecto ambicioso, ni hemos tenido en cuenta los errores de otras ciudades. Entiendo que los valencianos estén contentos con la copa América y los grandes eventos, pero el resultado no es útil. Hemos repetido el error de Sevilla con la isla de la Cartuja. Eso sí, contamos con un metro estupendo. Pero, claro, ¡cómo no iba a ser así!, si es una infraestructura que lleva desarrollándose cien años.
-¿El Cabañal es un problema?
-Y Jesuitas. Ahora es un éxito firmar una permuta para que el hotel acabe ubicándose en la avenida Aragón. Lo que nos olvidamos es que hace veinte años un empresario quería hacer un hotel de cinco estrellas en un edificio emblemático y convertirlo en buque insignia que identificara la ciudad. Firma un convenio con un alcalde que no sirve para nada. Acaba en los tribunales, que al final le dan la razón. Y ahora el Ayuntamiento y los valencianos tendremos que pagar una indemnización. ¡Un éxito, tener 20 años una inversión paralizada y además pagar por ella!
-Pero volviendo al Cabañal, ¿cuál es su diagnóstico?
-La batalla política pone de manifiesto la incapacidad de los políticos españoles para negociar. Aun viendo que el país va a la deriva son incapaces de ponerse de acuerdo en lo más elemental. Cuando todas las economías y empresas se han adaptado a esta crisis ellos se enzarzan en un clima de confrontación evidenciando que la realidad les importa poco. Es absurdo que un proyecto urbanístico, con fuertes inversiones económicas en el Cabañal, no se pueda consensuar. Para más estupidez nos gastamos dinero en pleitos para ver quién tiene razón.
-¿La culpa es de los funcionarios?
-Hay cosas que no dependen ni de Zapatero, ni de Sarkozy ni de Obama y esta es la lentitud administrativa. Mientras sigamos viendo normal que para abrir un negocio una persona tenga que pasarse un año ante una ventanilla no podremos quejarnos de que se paralicen inversiones, servicios y puestos de trabajo.
-¿Cree que la corrupción es ya algo normal?
-Esta crisis debería servir para replantear errores, muchos de los cuales son evidentes. Le guste a la gente o no, hacen falta estrategias territoriales nacionales y acabar con los localismos. Solo un país próximo a la corrupción quiere negociar el urbanismo directamente con sus alcaldes. España tiene más municipios que Francia. No puede ser que cada municipio negocie su sol, playa, montaña y PAI a su antojo. Aquí la Administración rememora los señoríos feudales, pero pagando mucho más que un diezmo.
-¿Cuál es la cuadratura del círculo en materia normativa?
-Que hemos hecho dificilísimo lo sencillo. En Europa al acabar la guerra empezó la normalización normativa de forma masiva y por razones, evidentemente, económicas. Un ejemplo, el incendio de Santander de 1941, no se pudo sofocar porque al llegar los bomberos desde Burgos y poblaciones adyacentes las bocas de las mangueras que traían no encajaban. Eso sí, cada uno pensó que su "boca" era la apropiada. Europa reunificó y España multiplicó su legislación y estructura administrativa.
-Y casi un siglo después...
-A cualquier inversor le frena la maraña de normativas absurdas. Hacer un hotel en la Comunidad Valenciana tiene una normativa de aplicación distinta a las otras 16 comunidades autónomas y a Europa. Para la mayoría de gente que vivimos en el mundo real con que legisle Europa es suficiente. Además ¿qué ganamos legislando en materias que no tenemos ni idea, ni expertos suficientes?
-Como docente ¿cree que los jóvenes están mejor preparados?
-Desgraciadamente hace falta mucha pedagogía política para convencer a los ciudadanos que hay cambios que son necesarios. Por ejemplo, ¿por qué no se pueden subir las tasas universitarias? ¿Qué hacemos cuándo un estudiante repite tres veces el mismo curso? ¿Le seguimos pagando los estudios? No podemos tener más universitarios por cada 1.000 habitantes que Alemania o Francia.
-¿Tener muchas universidades no es sinónimo de mayor preparación?
-O no. No estoy a favor del slogan "café para todos". Habría que racionalizar las ayudas. Dar más a quien investigue más y de más calidad.
-¿La solución es emigrar?
-Cuando éramos jóvenes mirábamos Europa buscando libertad, ahora por la estabilidad económica que da. De todos modos hay salidas estructurales, pero como hicieron las cortes franquistas a lo mejor hay que hacerse el harakiri. Hay miedo a cambiar la Constitución, ¿por qué? ¿qué hay de malo en disolver las Diputaciones? Las patronales y sindicatos reciben cantidades astronómicas para mantenerse y se ve normal, cuando lo normal es que cada empresario viva de lo que gana.
-Vamos a relajarnos. A usted ¿cuándo le nació su afición por las casitas?
-Dicen que los acuarios somos enamoradizos y por eso nos gustan muchas cosas. Estudié ingeniería, historia, arquitectura... me gusta aprender. Cuando me surgen preguntas amplío mis conocimientos, aunque nunca llego a profundizar como quien se enfoca solo en un tema.
-¿Del dibujo técnico al artístico hay mucho?
-Su trecho. Me gustan las manualidades y he pintado algo, pero sobre todo tengo una gran colección de maquetas hechas por mi.
-¿A qué aficiones no renuncia?
-A leer y viajar. Antes viajábamos con un cuaderno de dibujo, ahora con una cámara digital. Viajar desarrolla la capacidad de observación de los arquitectos. Vemos lo que está bien, lo que no y cómo mejorarlo.
-¿Ve a los futuros arquitectos motivados en estos tiempos?
-Sí. La vida universitaria en el Politécnico es muy participativa, exponen ideas, las discuten... se requiere equipo para sacar adelante proyectos. Esta es una profesión donde las discusiones se dirimen dibujando.
-¿Sus hijos siguen sus pasos?
-No, pero todos saben dibujar porque es el medio de expresión que mejora las habilidades espaciales y mitiga los miedos a expresarse. También hemos viajado mucho juntos y me he preocupado en trazar itinerarios que les ha permitido conocer la Europa clásica, Italia, Grecia... conocer las civilizaciones milenarias, Egipto, China...
-¡Vaya padrazo! ¿Y el próximo viaje?
-Croacia. Recorreremos la nueva arquitectura emblemática representada por más de 50 edificios... pero no olvidamos la gastronomía y el disfrute. No todo es arquitectura.

lunes, 9 de mayo de 2011

Más que discursos los ciudadanos necesitan buenos gestores

Estudió Derecho, viajó por todo el mundo cantando “clavelitos”, dio mítines en plazas, pueblos y salas de cine con Gonzalez Lizondo, desde hace muchos años milita en el PP, actualmente es concejal de Circulación y Transporte y por segunda convocatoria es el portavoz de la campaña electoral del PP en la ciudad de Valencia. Alfonso Novo (Valencia, 1959) prefiere la vida social al facebook, pero sabe que las próximas elecciones se dirimen más en la red que en la calle. Considera la transparencia política la condición sine qua non en una democracia y prefiere la gestión a los discursos políticos. Juega al paddel, corre por el rio y se convierte en manager de su hijo los fines de semana que le dejan libre sus obligaciones políticas. 
-Con la que está cayendo en la EMT como para subirse a un autobús ¿no, Sr. Novo?
-Ups. Vaya, que preguntita. Si que empezamos bien. Mire, al contrario, el servicio de autobuses está rodando bien pese a la que está cayendo. No han conseguido el impacto que perseguían. Estos paros que se anuncian para mejorar el servicio, al final lo único que consiguen es perjudicar a los contribuyentes en determinadas franjas horarias. 
-Por cierto ¿es asiduo a los bonobús?
-Sí, pero no sé cuántos utilizo en un año. También es cierto que durante años hemos tenido que llevar escolta y funcionado con coche oficial. Ahora, al depender de mí la concejalía de transporte me impuse utilizarlos para comprobar su eficacia.
-¿Así que se le puede ver de incógnito subiendo a cualquier línea?
-Sí, pero sin gafas, ni barba. Hay conductores que me conocen y otros no. Son 1.500 conductores.
-He leído que ganan 2.300 euros brutos al mes y 15 pagas, ¿dónde se tiene que inscribir uno?
-Hay que pasar unas pruebas cuando se convoquen plazas. El sueldo está fijado por convenio desde 1986 incrementándose cada año por el IPC. Es una buena cantidad y más estimando que a todos los funcionarios se les ha bajado el sueldo un 5%, por lo que la cantidad que perciben creo que es suficiente para poder aguantar un año más con el salario congelado.
-¿Esperemos que los conductores no se conviertan en controladores?
-Esperemos que la sensatez reine porque las condiciones de trabajo son buenas y disponen de un convenio que les ofrece muchas ventajas. Lo que importa es el servicio al ciudadano. El Ayuntamiento invierte cada año más de 60 millones de euros para afrontar las necesidades del transporte público.
-¿Con la avalancha de bicicletas en la ciudad ha subido puntos en el partido?
-(Risas) Dependen de esta delegación, pero fue una idea defendida y apoyada al cien por cien por la alcaldesa. La empresa concesionaria afirma que de todas las ciudades donde gestionan este servicio es en Valencia donde se ha producido un incremento espectacular. Casi 70.000 abonados en poco menos de varios años, 300 estaciones de servicio y no ha hecho sombra a las bicicletas privadas.
-¿Cuál es su itinerario preferido?
-La uso para ir desde el edificio de Tabacalera hasta la plaza del Ayuntamiento.
-Como la canción de Amaral, ¿ha llegado al punto de “sin la política no soy nada”?
-Eso era “sin ti no soy nada” y lo cantaba Rubalcaba. (Risas). No. En absoluto. Estoy seguro que nunca llegaré a pensar que sin la política no soy nada. Siempre he sabido que en política se está de paso y quien piense que es para siempre se equivoca. Se trabaja para prestar un servicio público a los ciudadanos y tiene un tiempo marcado. No sé dónde estaré en un futuro.
 -Ser portavoz del partido en las próximas elecciones, ¿supone volver a sus inicios “mitineros”?
-No es lo mismo, pero la verdad es que disfruto y me dejo la piel. Si no fuera así no me lo hubieran pedido.
-¿Qué pasa cuando una vocación se convierte en profesión?
-Que te puedes llevar un gran chasco.
-Pero en su caso su vocación es su profesión.
-Sí, ha ocurrido de este modo, pero recurro constantemente a mi vocación como abogado estudiando las continuas modificaciones que se van produciendo en el sector del transporte urbano. De todos modos es cierto que estar en primera línea política es incompatible con tener un despacho privado abierto al público. Ni es posible, ni se entendería. Hay que elegir.
-Por cierto ¿cuánto de tuno sigue quedando en usted?
-Uff. He viajado mucho por todo el mundo. Éramos un grupo de la facultad de Derecho, que además nos llevábamos muy bien, y no paramos de viajar durante años por Europa, Asia, EE.UU…
-¿Cantando clavelitos en inglés?
-Nada de eso. Eso no tendría gracia, siempre en castellano. No sé cómo funcionan ahora las tunas, pero entonces, quizá por el entorno, todo concentrado en Blasco Ibañez, era fácil y divertido.
-¿Sigue cantando?
-No tanto, ni tan bien como antes, pero en alguna ocasión hemos dado alguna serenata.
-¿A la alcaldesa?
-(Se ruboriza) En su cumpleaños, pero sin el traje de tuno.
-¿Qué prefiere el trabajo en la concejalía o el activismo político?
-Ambos. Me gusta la gestión. Es gratificante aunque suponga un sacrificio. Tienes un contacto directo con el problema y si encauzas bien la solución obtienes el resultado inmediatamente.
-¿Cree que el discurso político es un arte?
-Estoy convencido.
-Sin embargo ¿no parecen hoy más flojos que los de ayer?
-No sé. Antes era más fácil construir buenos discursos. Las necesidades de las ciudades, las perspectivas de futuro y los objetivos tecnológicos, entre otras cuestiones, han mejorado mucho respecto hace 15 años. Esto complica la difusión y contundencia del mensaje. Creo que más que discursos los ciudadanos necesitan buenos gestores que consigan en menos tiempo y con menos gasto las mejores soluciones y sobre todo que sean responsables.

-¿Los políticos se aburren cuando escuchan los discursos de otros políticos?
-Sí. Hay algunos casos que son un tostón. Pero esto pasa también en cualquier multitudinario consejo de administración.
-¿Nunca le ha tentado la política autonómica?
-No. Prefiero al Ayuntamiento y la gestión municipal. Con Rita sinceramente estoy muy a gusto.
-¿Dónde cree que pesa más la vanidad en un político o en un empresario?
-Depende. Hay políticos y empresarios muy vanidosos. Es una característica asociada a la persona.
-¿Hasta qué punto en política uno es “un mandao”?
-Hasta cierto punto. Hay caminos marcados con una estrategia definida de la que no te puedes desmarcar. Si vas por libre surgen enfrentamientos. En política y en cualquier equipo de empresa los responsables y trabajadores de esos proyectos, visto así, son “unos mandaos”, es más, “y a mucha honra”. Ir por libre te puede conducir al fracaso del proyecto.
-¿Qué hobby prefiere la red o la vida social?
-La vida social. Estoy en facebook, pero no soy muy activo, prefiero el contacto con la gente.
-Los ciudadanos piden cada día más transparencia en la gestión política, ¿por qué será?
-Porque es necesario que lo exijan y además hasta las últimas consecuencias, yo también la pido. La transparencia es uno de los requisitos de cualquier político, empresa pública o administración que maneje dinero público. Es vital para funcionar en democracia.
-Por cierto, se acuerda de sus primeros mítines con González Lizondo, ¿eran como ahora?
-No, porque la plaza de toros ya no es ni la misma. La sociedad ha evolucionado y no tienen sentido mítines como  los de antes por los barrios, salones de cine y casas de cultura. Ahora los mensajes se envían por facebook. Y de vez en cuando se celebran  actos multitudinarios para generar calor humano. La situación económica tampoco es la más conveniente para tantos actos y boato.
-¿Es muy urbanita en su tiempo libre?
-Sí. Vivo en el marítimo y conservo a los amigos de toda la vida. Y en mi tiempo libre últimamente soy el manager de mi hijo que juega al fútbol, y no lo hace mal. Lo que pasa que no puedo darle muchos. Ya se sabe que los consejos si vienen del entrenador son mejores que los del padre. También me encanta comprar en las tiendas de mi barrio los fines de semana.
-Por cierto ¿usted también percibe que ahora para ganar lo mismo hay que trabajar más?
-Totalmente. Pero en nuestro caso ganamos menos. Tenemos una reducción de sueldo del 15% y congelado el sueldo dos años. Pero no es una percepción es una realidad.
http://www.valenciaplaza.com/ver/25248/.html